miércoles, 6 de julio de 2011

El porqué del público de una plaza de toros


Gracias al gran trabajo de Raul en el blog los toros en el siglo XXI se ha vuelto a poner en boga el debate sobre la gestión y explotación de las plazas de toros como recintos donde un público acude a presenciar un espectáculo cuyo fin es la obra de arte. Desde la visión y sentido de este blog vamos a ahondar sobre el problema equiparando, por la similitud en su sentido y como hemos hecho hasta ahora, la plaza de toros con el museo. Lo haremos estudiando el público y sus necesidades en varios capítulos.

Y es que el desarrollo de la audiencia es, o debería ser, un objetivo primordial tanto de los museos como de la plaza de toros en la actualidad. La plaza de toros va a la zaga de los museos ya que éstos colocan a los visitantes en el centro de sus actuvidades:establecimiento de relaciones con sus comunidades,inversión en recursos para atraer a públicos más numerosos y diversos y aplicación de nuevos conceptos y métodos para contribuir a que las ofertas de los museos sean satisfactorias y educativas para los visitantes. Aspectos que las empresas que gestionan y explotan la plaza de toros, parecen obviar.

El museo y la plaza tienen algo en común, y es que el mismo día pueden acudir una variedad casi infinita de personas: familias con niños pequeños, adultos de edad avanzada que acuden solos o con su pareja,grupos familiares ámplios, expertos y eruditos...pero hay otros en los que el museo gana la partida al recinto taurino, como son los grupos de escolares, estudiantes universitarios, etc. y esa es una rama por la que el gestor de la plaza debería no dejar de intersesarse por su riqueza intelectual y curiosidad educativa, ya que es obvio que la plaza de toros debe responder a una población extremadamente hetereogenea y configurar sus programa de actos culturales en consecuencia.

Las personas tienen diferentes actitudes frente a la plaza de toros. Algunas no han entrado nunca, por desconocimiento o por 'intimidación'. Otras van a los toros ocasionalmente, pero piensan que es un espectáculo aburrido y algo elitista. A unas terceras les gusta ir varias veces al año con caracter festivo. También hay quien se siente atraído por el Arte de la Tauromaquia y acude siempre que puede. Pero al igual que los museos intentan comprender mejor a sus públicos y adaptar sus programas y servicios en consonancia, las plazas de toros deberían aprender más sobre los procesos a través de los cuales las personas eligen las actividades de tiempo libre e indentificar los elementos de una visita al coso que contribuyen a hacer de ella una experiencia positiva y satisfactoria, una experiencia similar, quizás, a la de esa persona que va a visitar por primera vez un museo.

En los próximos capítulos intentaremos examinar las características y similitudes de los públicos que acuden a una plaza de toros y un museo. A continuación el proceso de decisión que conduce a un consumidor a visitar una plaza de toros, y la valoración de la influencia de factores (etnia,clase social, estilo de vida,etc.), que pueden motivar la visita a una plaza de toros.

Imagen:
Público en los tendidos de sombra de la Plaza de Las Ventas la pasada feria de San Isidro.Foto:Iván de Andrés
Visitantes a un museo contemplan una obra

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