lunes, 20 de junio de 2011

El Artista valiente y comprometido


Hubo una frase que se extendió por los que poco o nada saben del arte de la Tauromaquia cuando el año pasado José Tomás estuvo a punto de perder la vida en Aguascalientes: “Está buscando que le mate un toro en el ruedo”.  En primer lugar es infinitamente impensable que una persona se quiera quitar la vida cuando lo que busca es el efecto contrario: llegar a ser leyenda. Y en segundo, para conseguir ese hito hay que ser valiente y frecuentar terrenos en los que si se logra la ‘pincelada’ su trazo será el más sublime de cuantos haya. Para realizar ese 'estilo' taurómaco habrá de ser un artista valiente. Sobre esta conjetura vamos a tratar en las próximas líneas.

El arte de la Tauromaquia es superior a los demás por muchos motivos, pero sobre todo es porque el artista no crea con la ayuda de elementos inertes que están sujetos a la intención del intelecto (pinceles, cincel, lienzo…), el torero ha de ser capaz de crear teniendo en cuenta que su material es un ser vivo, con lo que ello conlleva.

Tomando unas reflexiones del poeta francés Rimbaud el artista de la tauromaquia ha de ser vidente ‘Ello consiste en alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos’. Al igual que todos los creadores de arte, el torero habrá de ser vidente y ver más allá de los simples sentidos del toro y manejar los terrenos, las distancias y las telas para llegar a realizar la obra. Se trata de ir mucho más allá de lo que a simple vista se ve.

Al ver algunas faenas de José Tomás, nos damos cuenta de que se trata de vivir en un mundo que más que sensibilidad, requiere compromiso. Consigo mismo para empezar: nadie va a construir  nada sin estar comprometido con la verdad, con su verdad, aunque parezca locura al expresarla en la arena.

El artista de cualquier disciplina tendrá algo que decir porque el arte hueco y vacío nace muerto. Puedes adornar la faena con filigranas, pero siempre será la negación del arte puro de la Tauromaquia.
Estar comprometido y tener algo que decir. Eso requiere grandes dosis de valentía. Un artista de la tauromaquia nunca puede ser cobarde, que no quiere decir que no pueda sentir miedos. Sentir temor no empequeñece a alguien, al contrario, lo hace humano y cercano. El artista valiente es aquel que abre camino al toro donde solo hay carne y franela. Y con las telas abre estelas y crea escuela.

Estos artistas únicos como José Tomás tienen algo que decir cuando saltan al ruedo y lo dicen sin atisbos de cobardía. El destino hace que estos toreros existan en un momento y época determinados, no están sujetos al vaivén de las modas. Nunca pierden su razón de ser, porque la verdad del torero siempre estará vigente y viva.

Imagen:
Natural ceñido de José tomás a 'Idílico' en Barcelona. Foto: Faricle
San Jerónimo, 1637 de José de Ribera

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