sábado, 14 de mayo de 2011

La mala ejecución de las artes en el comienzo de San Isidro


Ha comenzado la Feria de San Isidro, uno de los ciclos más importantes del panorama taurino, sino el más, comparándose a las Exposiciones Universales del siglo XIX  donde los artistas del exponían sus mejores obras y salían relanzados hacia la búsqueda de la maestría, y a la comercialización de su arte. Algo que va intrínsecamente unido también en el Arte de la Tauromaquia.

Aparte de estos conceptos de los que daremos cuenta en otros escritos posteriores a lo largo del ciclo, de los primeros compases llama poderosamente la atención y llena de preocupación, la falta de expresividad y condición estética de la que han hecho gala artistas secundarios como Matías Tejela, Juan Bautista, Rubén Pinar, Miguel Abellán…, y más cuando han gozado de la ayuda de estimable material para realizar la obra.

Han ‘expuesto’ su producción plástica con una evidente mala ejecución. Esa inexpresión estética se ha podido deber a la incapacidad del artista de hacer exteriormente visible un estado psíquico interior. Y es que el artista de la Tauromaquia si crea una obra de arte frívola, carente de sentido, el crítico se lo puede echar a la cara porque su obra no haya sido correcta y haya hecho una mala ejecución de la belleza. Así, al torero no le bastará el cumplir con las directrices que se dictan en la Tauromaquia de dar pases al Toro, será preciso que su obra tenga como fin el causar emoción. Es necesario que no se haga arte por el arte, es necesario que el artista sienta, y no solo piense.

Si estos artistas hubieran buscado la belleza sensible se encontrarían directamente con la obra de arte, la que se puede palpar directamente con los sentidos, en especial con la vista. Ya que toda obra de arte taurina encierra en sí esta belleza reconocible a primera vista, es esta belleza plástica de toro y torero la que nos atrapa y da pie para contemplarla en un primer momento, para después tratar de profundizar y llegar a una completa comprensión de una obra específica. Pero estos artistas secundarios, buscaron las simples pautas objetivas de realización y por eso han carecido la belleza necesaria para emocionar.

Como anécdota recordar un fragmento de Las Obras publicadas e inéditas de D. Gaspar de Jovellanos, Volumen 2, Sobre el libre ejercicio de las artes en el artículo III, al hablar sobre las denuncias, señala que: “Si algún artista trabajare de forma defectuosa o mal ejecutada, podrá la parte perjudicada denunciarla ante el síndico, el cual a su requerimiento la examinará, resolverá lo que le pareciere justo, y lo pondrá en ejecución si las partes se conformaren…”. Da que pensar…

Imagen:
Pintura academicista, ‘Retrato de Christine Boyer’ de Jean Gros, 1800. Museo del Louvre
Pase plano de Juan Bautista el pasado 12 de mayo de 2011 en Las Ventas. Foto: las-ventas.com

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