sábado, 30 de abril de 2011

Velázquez y José Tomás, dos genios de época en paralelo (I)


Estudiando historia del siglo XVII en España, me viene a las manos una crónica del levantamiento separatista de Cataluña de 1640. En ella cuentan cómo Diego de Velázquez (también Calderón de la Barca, entre otros…) acudió con el séquito del Rey al frente catalán en 1644, cuando la jornada victoriosa de las armas de Felipe IV sobre la misma Lérida, y que conmemoraría con el maravilloso retrato del monarca en rojo y plata. Es nuestros días se ha producido otro levantamiento en Cataluña, esta vez con la excusa de la abolición de Fiesta de los Toros pero con tufo (que no tufillo), tanto o más separatista que el vivido en época del genial pintor sevillano. Para intentar paliarlo esta vez fue José Tomás quien con su maestría acudió a ese ‘reino’, esta vez no tuvo ayuda de ningún Rey, ni de ningún gobierno, pero dejó para los anales de la Historia, Obras maravillosas que nunca podrán olvidar los aficionados cautivos que quedaron allí en manos separatistas.

Creo sinceramente que el pueblo español se haya necesitado de estímulos culturales para combatir mejor la violencia separatista y los falsos paraísos que prosperan en la ignorancia. Los hombres del Toro, las instituciones, las empresas, los profesores y académicos que defienden la Fiesta, tendrían la alta misión de difundir, y popularizar los valores y la reflexión de nuestra historia taurina, su literatura y las artes. Pero eso es otro tema que algún día analizaremos.

Volviendo al tema que nos ocupa, la primera similitud, o incluso singularidad, que nos ofrecen los dos genios es la internacionalidad y el cosmopolitismo de los dos personajes. Viajaron y residieron fuera, Velázquez por Europa y José Tomás por América, más concretamente en México, siendo preceptivos de los influjos exteriores sin perjuicios de la vigorosa personalidad de uno y otro. A ello contribuyeron en ambos la época de aprendizaje y formación, Velázquez en Italia y José Tomás en México, vividos con apasionada curiosidad intelectual y en buen ambiente de culturas pictóricas y taurómacas.

Tampoco el cuadro familiar de uno y otro fue muy diferente en principio, familias medianas y hasta acomodadas, más la del sevillano con claras pretensiones nobiliarias.

El triunfo madrugador llegó a los dos jóvenes. Con dieciocho años Velázquez pinta su Vieja friendo huevos y retrata a Góngora, con veinte José Tomás abrió su primera Puerta Grande de Madrid de novillero.

Son Velázquez y José Tomás hombres cultos, de variadas curiosidades, un poco bastante autodidactas y anárquicos en su formación, siempre en busca de nuevos modelos y formas de hacer su trabajo, su arte. Ambiciosos, quieren ser alguien y lo son tanto que se han quedado solos en la cima de su oficio. Indiscutidos, sin rivales, maestros, como hay quien dice, dioses en la tierra. Son el pintor y el torero hombres de silencio y hasta de misterio.

España ha dado con Velázquez y José Tomás, dos figuras de talla colosal al mundo, algo que debería hacer reflexionar a muchos de los que ignoran el arte, tanto de la pintura como de la tauromaquia. Seguiremos...

Velazquez y José Tomás, dos genios de época en paralelo (II)

Imagen:
José Tomás en Guadalajara (Mex) en 2007
Diego Velázquez, “Autorretrato”. 45 x 38 cm. 1650. Museo de Bellas Artes de Valencia, España.

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