miércoles, 6 de abril de 2011

Primer éxodo y exilio del Arte en el siglo XXI, la historia se repite


 A lo largo de la historia el Arte ha estado siempre expuesto a peligros. En España, en una de las épocas más convulsas del siglo XX, ya sufrio un asedio pero gracias a la pericia y conciencia de unos cuantos hombres logró llegar a buen recaudo. Apenas comenzado este siglo XXI acaba de sufrir un nuevo golpe teniendo que exiliarse forzosamente de una región española  por la necedad de personas insensibles e incapaces de poder emocionarse ante un Arte único, La Tauromaquia.

A principios de febrero de 1939, en setenta y un camiones precipitadamente cargados por las fuerzas republicanas, salía de España por la frontera francesa lo más granado del patrimonio artístico español, después de un complicado éxodo que comienza tres años antes, en noviembre de 1936, fecha en la que miles de obras de Arte son evacuadas de Madrid a Valencia, más tarde a Barcelona y de allí al norte de Cataluña, escapando de los bombardeos.

Allí viajaban en apretada compañía los velazquez, los goyas y los grecos del Prado, las más importantes obras de la Real Academia de San Fernando, de El Escorial, del Palacio Real, del Palacio de Liria y de tantos otros museos, colecciones e iglesias.

Pues bien, la votación a favor de la ILP antitaurina el 28 de julio de 2010, en la que se prohibía y 'bombardeaba' el Arte de la Tauromaquia en Cataluña, hizo revivir al Arte Español una de las más graves y dramáticas situaciones de su historia, el exilio del arte en la Guerra Civil. En esos momentos el sentir patrio triunfó gracias al sentido común de un gobierno sensible a la importancia de lo que estaba en peligro. Incluso intervino el presidente Manuel Azaña señalando que el patrimonio artístico y cultural español era más importante que cualquier Monarquía o República.

En este nuevo siglo tras un largo asedio, ataques continuos, el riesgo dominical de los aficionados por ejercer un acto de libertad y la incertidumbre final, supusieron para el tesoro artístico de la Tauromaquia en Cataluña la más terrible de las circustancias, su prohibición.

En los últimos años poco a poco fue agonizando, sin embargo se fue manteniendo e incluso dejando hitos claves para la historia reciente del toreo. Si en 1937, en plena contienda, se restauró en el Prado el Jardín de las Delicias de El Bosco, los Grecos de Illescas, o los lienzos de Tristán, el retablo de Yepes...en Barcelona asistimos en pleno bombardeo 'fascista antitaurino' a la vuelta a los ruedos de José Tomás, ( una de las figuras claves de este Arte en los últimos tiempos), el indulto de 'Idílico', tras una faena histórica del madrileño, faenas memorables de El Juli, de Manzanares, el Arte de Morante, etc.

Pero esta vez ganaron las bombas en forma de votos incendiando y haciendo escombros uno de los bienes culturales y artísticos más afianzados en nuestro Patrimonio. Resulta paradójico y penoso a la vez, que haya sido en uno de los lugares que sirvieron de refugio a las miles de obras de arte 'exiliadas' durante la Guerra Civil, y que ahora en esa región española se dediquen a quemar públicamente una faceta artística en todos sus sentidos.

Quizá los mismos estamentos internos de la Fiesta, como ya hicieron las gentes con sensibilidad en los años de la contienda, deberían haber comenzado el exilio de la Tauromaquia en esa zona en peligro y volver a ella con más fuerza una vez retornara la coherencia democrática a Cataluña. Ya que de seguir en este lugar sitiado por ordas antitaurinas e insensibles a cualquier Arte, la Tauromaquia seguiría expuesta a peligros incalculables. Igual que en febrero de 1937 ocurrió con las obras los hechos mismos iban subrayando la necesidad, la oportunidad y la eficacia de la salida de La Fiesta y su Arte hacia territorios donde la honestidad democrática y la libertad sirvieran de asentamiento al Arte de la Tauromaquia. Con una excepción, en aquellos camiones de primeros del siglo XX viajaban miles de obras de arte, ahora viajarían apiñadas todas las ilusiones y esperanzas de personas con sensibilidad para reconocer la estética de una Verónica.

(Permítanme un recordatorio para la integridad moral y ejemplaridad de conducta de quienes lucharon por el Arte de la Tauromaquia en Cataluña con una labor generosa, abnegada e incluso arriesgada para, con su esfuerzo, lograr la definitiva salvación y reintegración en el pueblo catalán de una de las representaciones más ricas y significativas de nuestro patrimonio artístico, la Fiesta de los Toros).

Imagen:

Luminoso del Parlamento de Cataluña donde se ve el resultado de la votación, a favor de prohibir los toros.
Camiones cargando obras del Museo del Prado para salvaguardarlas de los bombardeos en 1936.

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