lunes, 11 de abril de 2011

La Catedral Gótica y la Plaza de Toros: Luz evocadora y mística


En los siguientes escritos se va a intentar demostrar por qué la Plaza de Toros es objeto de Arte.

En primer lugar, viajaremos hasta el mundo de la Baja Edad Media, hasta el Arte Gótico, para encontrar un paralelismo entre la Plaza de Toros y la Catedral Gótica , ya que los principios del Arte de la Tauromaquia y su interpretación constituyen la base de la diversidad dentro de la unidad, al igual que en el Gótico.

Como en la Catedral Gótica, en la construcción de una Plaza de Toros podemos tomar el Trivium, o el Quadrivium. Si tomamos el Trivium: La Gramática o palabras del lenguaje formal estará presente en todos los elemento del a construcción. La retórica, lo está en la ordenación de los elementos que contribuyen a dar belleza al edificio. La dialéctica, refleja el equilibrio basado en la contraposición de estos elementos. En cuanto al Quadrivium, podemos ver como la aritmética, o ciencia de los números, está presente como elemento de la estética de la construcción (en el número de filas, de tendidos…); la geometría afecta a la racionalidad de las medidas (círculo del ruedo, cuadrados los burladeros…) y la música que se manifiesta como armonía, (una plaza de toros estará inacabada hasta que no suene la música del pasodoble dentro de ella). Finalmente, la astronomía representa el concepto trascendente, el simbolismo astrológico que engloba el universo y que se percibe en la orientación y en la luz del sol que incide sobre el albero.

Tanto  la Catedral Gótica como la Plaza de Toros, se presentan  como un todo en el que cada uno de los elementos busca infundir en el hombre la conciencia de grandeza divina cuando hace su entrada, tanto en la nave principal de la iglesia como en el tendido. El templo y el coso, se convierten en símbolo de sociedad, surge el hermanamiento de todos, acogiendo tanto a campesinos como a nobles, a personas de a pie como a la más alta aristocracia.

La imagen celestial de las catedrales, tiene su parangón en la de las plazas de toros. El templo se convierte en símbolo de la iglesia espiritual, reflejando la Jerusalén Celestial. La Plaza de Toros es mística y litúrgicamente en ella se unen el Cielo y la Tierra en el albero.

Pero lo que de verdad trasciende y representa tanto a la Catedral Gótica como en la Plaza de Toros es la luz evocadora de un espacio simbólico y trascendente. La idea de la luz considerada, junto con la armonía, como fuente de toda belleza visual, arranca del Pseudo Dionisio Areopagita, en su De Coelesti Hierraquia. La luz, es la esencia, y la preocupación de ella se refleja en los objetos de culto que encontramos en la Catedral y en la Plaza de Toros: el rosa del capote, el oro y la plata de los vestidos de torear, el rojo de la muleta, el negro zaíno y brillante del Toro Bravo…, todos estos elementos acentúan más si cabe su carácter místico con el reflejo de la luz del Sol.

Así pues vemos que el espacio en la Catedral Gótica y en la Plaza de Toros se define no solo por la estructura y articulación plástica de los elementos, sino por la luz, símbolo de divinidad, evocadora de una realidad y un arte inmaterial y trascendente, como es una Faena a un Toro.

Imagen:
Interior de la Catedral de León
Callejón de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Foto: Nitillo (ojodigital.com)

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