jueves, 24 de febrero de 2011

Esplá y los Prerrafaelitas


En la última época de su carrera se ha manifestado hasta la saciedad que Luis Francisco Esplá clavaba los ojos en el mundo de los antiguos y resucitaba un lenguaje que nos recordaba a Tauromaquias primitivas, donde el torero efímero pero preciso llegaba a la más original pureza.

Igual efecto surgió a mediados del siglo XIX con un movimiento nacido en Inglaterra, Los Prerrafaelitas.
Coetáneos del Realismo Francés, en 1848 se reunieron en Londres un grupo de pintores jóvenes con la intención de renovar el panorama artístico inglés, centrando su labor en temas comprometidos, sobre todo sociales.

Al igual que estos artistas, Esplá, se alejaba el arte académico predominante, quizá por considerar que esta Tauromaquia representaba composiciones elegantes pero carentes de sinceridad. Por ello, el Maestro alicantino, propugna un regreso al detalle en la dirección de todos los ámbitos de la Lidia y así perpetuar las bases de un Arte arcaico en que primaba el oficio más auténtico.

Los objetivos de la Hermandad Prerrafaelita se resumían en cuatro declaraciones que debían llevarse a la práctica sin sacrificar la independencia de cada artista: 1) Expresar ideas auténticas y sinceras; 2) Estudiar con atención la Naturaleza, para aprender a expresar estas ideas; 3) Seleccionar en el arte de épocas pasadas lo directo, serio y sincero, descartando todo lo convencional, autocomplaciente y aprendido de memoria; 4) Buscar la perfección en la creación.

Como se puede observar, estas premisas bien pudieran regir la forma de entender la Tauromaquia del Maestro Esplá, de ahí su paralelismo con  este movimiento: Autenticidad y sinceridad; Estudiar al Toro; Mirada a Tauromaquias pasadas para alejarse de lo tópico; Indagar en el arquetipo.

En cuanto a sus temas, los Prerrafaelitas bebían en diversas fuentes, ya fuesen de autores contemporáneos, de leyendas, de la literatura medieval, de Shakespeare e incluso de la Biblia. El único requisito era que pudiesen ser representados de una forma moralizante. Si bien, les fascinó particularmente la Edad Media, a la que atribuía una gran integridad espiritual y creativa.

Por tanto, el toreo de Luis Francisco Esplá, desde esa mirada al pasado quizá sin pretenderlo, ha servido de instrucción casi dogmática para contemporáneos y generaciones venideras.

Imagen:
‘Ofelia’, 1851, Óleo sobre lienzo, de Sir John Everett Millais.
Luis Francisco Esplá en el día de su despedida en Alicante, Foto: Verónica Soriano.

2 comentarios:

  1. Este blog engancha, Jose. Pasa uno por aquí y se encuentra a Ofelia con... el Príncipe de Alicante. Tiene algo hamletiano Esplá. La aparente y buscada excentricidad de quien sabe “más” y debe disimularlo. En todas las Cortes huele a podrido y hay que sobrevivir.

    Son fantásticas las imágenes que elaboras y muy sugerentes los textos. Enhorabuena por enriquecer tan creativamente la blogosfera taurina.

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  2. Gracias Juan, intentaremos seguir así!

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