jueves, 25 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Cuvillo nos da un tortazo de humildad"


Por fin llegó la emoción al ruedo de las Ventas. Llegó de la mano de una corrida de Núñez del Cuvillo, como siempre, criticada por las hechuras desde por la mañana y cuestionada  en el "supuesto" comportamiento soso y demasiado noble, y ayer en Madrid, nada fue más lejos de la realidad. En cuanto a hechuras, quitando alguno con, por poner un pero, algo falta de remate, como el tercero, por atrás, Núñez del Cuvillo envió una corrida acorde a su encaste, Domecq-Osborne, no podemos pretender algo que no es, no podemos pedirle a ese toro un trapío fuera de tipo porque directamente, se para, no puede, se defiende o se cae, y así caemos todos.

En cuanto a comportamiento lo que me transmitió en casi toda la tarde, (4 toros) es sensación de casta, de emoción, que es lo que me llena. El "pero" de siempre es el caballo, aunque hubo uno, el "chico" tercero, que peleó bravo debajo. "Tristón", el jabonero que hizo segundo desde banderillas me alertó. Le ví galopar con furia queriendo coger hasta el alma del banderillero. Y luego fue capaz de desbordar al mejor torero de estos momentos, Alejandro Talavante. Un torrente de casta hasta el final. Serio, encampanado al finalizar las series, la boca cerrada, un toro bravo y encastado de los que llenan la reserva de afición.

El tercero, ya hemos comentado que fue el que mejor pelea hizo en el peto, también fue capaz de no dejar estar "a gusto" a la revelación poderosa, frente a toros con menos emoción y casta, como Roca Rey. Es cierto que este "Aguador" duró menos que "Tristón", pero lo que tuvo lo dió todo dejando en evidencia algunas cosas lógicas de un torero con mucho corazón, pero con mucho que aprender todavía, por mucho que nos lo vendan ya como figura consagrada del toreo.

El cuarto "Relatero" fue pitado en el arrastre. Aún así, mi parecer es que tenía más dentro pero el torero, Juan Bautista, no supo entenderlo. Siempre tengo presente y es una de mis máximas, que en 10 minutos tienes tiempo para pensar, para calcular, para dar tiempos, y sacar 5 tandas, no queremos más, pero con calidad, con cabeza. No se puede perder esa embestida, más noble eso sí, con menos emoción, pero que si Bautista no se hubiera perdido en dar pases y pases, y hubiera calculado las 4-5 tandas toreando, hubiera sido otro el desenlace. También a Bautista le tocó "Tobillita", el salinero primero, a ese también tuvo emoción y tampoco supo acoplarse.

El quinto fue otro que me gustó, encastado y con genio, un poco peor presentado, con la cara abierta y más de "novillo", se movió como un tejón. La cara de Talavante durante toda la lidia lo decía: Preocupación. Otro que volvió a tocar su orgullo, el orgullo del numero 1 de los ruedos. Otro díscolo este "Nenito" que terminó por prenderle y fue cuando Alejandro le puso los puntos sobre las íes. La raza de Figura del Toreo, la sangre del muslo abierto le hizo "descongestionar" su toreo y recetó dos series finales emocionantes, buenas, de trazo largo y que se coronaron con un cambio de mano que podría servir para adornar la Plaza de España de Madrid, ahora que la quieren reformar.

En fín, que los prejuicios de 12 de la mañana generalmente no son buenos. Ayer Núñez del Cuvillo nos dió, a mi también, un tortazo de humildad, porque, como siempre digo, en todas las ganaderías, si el ganadero tiene afición, salen toros buenos, y malos también, pero no me importa porque taurinamente vivo de las esperanzas y de la sorpresa. Enhorabuena ganadero.

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"Tristón" de Núñez del Cuvillo, encastado y bravo, en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com


miércoles, 24 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Valdefresno, el ocaso del Toro. Fortes, un Oasis"


Si algo me quedó claro en la corrida de Valdefresno de ayer es que no va a pasar a englosar las brillantes páginas de la Historia Taurina. Lo que vi sobre el albero, me decepcionó, de desilusionó, me hizo no creer en las promesas invernales. Me cabreó el toro. Me enfadó y me dejó incrédulo que unos ganaderos de saga, de experiencia, seleccionen de manera que se pueda llegar a eso. Toros sosos, bobos, sin recorrido, anodinos, sin casta ni verdad.

Yo parto de la sensibilidad hacia el toro nacida de una rebeldía contra el toro noble en exceso, contra el toro sin transmisión, sin principios de defender cara su vida. Un toro que reaccione, que se imponga en la pelea, o lo intente, y el torero tenga la maestría de, mediante recursos artísticos taurinos, dominar esa bestia indomable.

Pero ayer, los de Valdefresno, me incapacitaron cualquier atisbo de interés hacia ese animal. Durante dos horas y pico me alejaron de esa sensibilidad y amor por ese fenómeno de la naturaleza llamado toro bravo.

Dentro de la decepcionante frustración que me invadió, (menos mal que momentáneamente), hubo un oásis de emoción. Fue en la segunda birria de Valdefresno, cuando un Tío que se ha propuesto ser Torero, con mayúsculas, clavó las rodillas en el suelo citó con la izquerda y tras pararle, recetó un natural excelso, maravilloso, rotundo, monumental. Saul Jiménez Fortes, se llama.

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Jiménes Fortes en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

martes, 23 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "El sueño de Jesús Enrique Colombo"


Eran las dos y media de la tarde del 22 de mayo de 2017. Jesús Enrique Colombo, novillero venezolano, había subido a la habitación del hotel tras comer algo ligero en el restaurante cambiando impresiones con los miembros de su cuadrilla. Los miedos, las responsabilidades, los anhelos...todos se aremolinaban en torno a su cabeza. Tumbado en la cama se sentía feliz pero responsabilizado, toreaba en San Isidro, en la plaza de Madrid.

Toda esta vorágine de sensaciones le hizo cerrar los ojos y sumirse en un pequeño, pero profundo sueño. En el se encontró con un viejo maestro del toreo al que no acertaba a ponerle cara, pero estaba seguro que era Maestro del toreo. Su porte elegante, sombrero, traje impoluto, las maneras, la forma de moverse...era imposible que fuera otra cosa. Sentados en un viejo café, vacío, por la pinta debía de ser de principios de siglo XX, entablaron una conversación:

- "Jesús,- Le decía el viejo Maestro - ponerse delante y dar unos pases es fácil, aprendes la técnica en las escuelas, y con un poco de corazón, lo consigues. Pero para ser torero, artista de la Tauromaquia hay que ser valiente, decidido y sobretodo querer serlo, dar la vida por ese animal, por la creación. Hay que saber soportar, esto es cosa de personalidad. El toreo crea según sean sus ideas, sus intenciones, esa es la valentía, entregarse a ese sueño".

- "Maestro, yo quiero ser torero, no se si tengo ese arrojo, ¿Cómo lo sabría?", le contestaba Jesús.

- "Es cierto que debes aprender la técnica, pero antetodo ponte al servicio del arte del toreo, sé tu mismo, descubre al toro, conócele y motívate ante él. Hoy en Madrid no quieras ser ya una figura del toreo, seguro que tus dos compañeros, Pablo Aguado y Rafael Serna, saltan al ruedo creyéndose que por torear en Madrid ya lo saben todo, y se van a equivocar. Jesús eres novillero y como tal has de salir, a comerte el mundo. Si la gente lo percibe tienes su venia y lo que es mejor, les conquistarás. Suerte, chaval, yo te esperaré esta noche, cuando cierres los ojos y si has dado todo en el ruedo, duermas tranquilo..."

Y a la noche, cuando cerró los ojos, volvió al café, pero el viejo Maestro ya no estaba, sólo una entrada para lor toros de Talavera, 16 de mayo de 1920...

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Jesús Enrique Colombo en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com


lunes, 22 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Dos hitos del Fin de Semana: El arte de Antonio Ferrera y Alejandro Talavante"


Ferrera y Talavante, dos creadores que proceden de diferentes esferas y concepciones del arte de torear: Antonio, el ritmo inspirador. Alejandro, barroco, íntimo e impregnado de un halo místico imposible de comprender pero que todos entendemos.

Estos han sido los dos hitos del fin de semana isidril. Primero Alejandro Talavante el viernes, ante uno de los toros con algo dentro de la vacía corrida del Puerto de San Lorenzo. De nuevo nos descubrió el lenguaje de las formas. Ante él experimentamos la sorpresa -dicho sea de paso, extraordinaria- de ver el ritmo del torero que hace vibrar los tendidos "del uno al otro confín". Hace aparecer el toreo en el momento más inesperado transformando la condición bruta del toro en movimiento pausado y elegante, con el simple toque sutil de su muñeca. Alejandro está por encima de todos porque transmite algo inexplicable desde su misterio interior: El Toreo.

Ese mismo día Javier Jiménez fue cogido de gravedad por el sexto toro del Puerto, otro marrajo. Pero que nadie se engañe, Javier Jiménez resultó herido por querer torear, mis respetos máximos y le sigo esperando, aquí hay torero.

Ayer domingo tuvo lugar el otro hito destacable en este San Isidro donde está, repito, fallando el toro, de nuevo, esta vez de Las Ramblas, la ganadería con más suerte de la Historia, haga lo que haga en Madrid, vuelve. Ese hito fue: Antonio Ferrera, Maestro. Un torero que en un tiempo dejó de tener importancia para muchos (¡ojo!, importancia, no respeto), entre los que me hallo, se ha evadido del mundanal toreo. Él no torea con un manual, sino que su intención es expresar el ritmo del movimiento y expresarlo de forma clara, tan elemental, que todo lo que puede hacer perder la atención del expectador lo ha suprimido de su toreo. Y no solo eso, Antonio Ferrera se ha empeñado en buscar la verdad que se oculta en este enigma que se hace llamar Tauromaquia.

Por lo demás nada, poca cosa. Ah, sí, el sábado se programó de nuevo un espectáculo ajeno pero que entusiasma con actuaciones histriónicas, y puesta en escena amable, pero que por desgracia sigue usando al toro como útil. No me interesa.

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Montaje de Antonio Ferrera y Alejandro Talavante en San Isidro 2017. Fotos:las-ventas.com

viernes, 19 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "El Toro atleta de Parlade y el Regalo Sorpresa"


El ganadero se dedicó durante todo el día en las tertulias radiofónicas donde participó, como ya lo hizo antes en entrevistas previas, a vender su corrida como el paradigma de la presencia, del trapío del toro "atleta", (me saca de quicio esto último). Además los anfitriones de esos espacios se convirtieron en los publicistas de Parladé con la misma monserga de siempre: "Juan Pedro "hijo", echó más picante a lo de su padre, fue un experimento que ha salido bien". Es cierto que las primeras corridas de este hierro que saltaron al ruedo tras coger las riendas Juan Pedro "hijo", nos hicieron a muchos albergar esperanzas en este hierro, pero la historia de las cloacas taurinas se volvió a repetir.

Cada vez que un hierro, cuya propiedad está en manos de un ganadero afín a las figuras del toreo y empresas, destaca por su casta, por su fiereza, por su emoción y bravura, tras dos años a lo máximo de generar interés, muta en lo de siempre. Muta en el toro noble hasta la saciedad, en el que en cuanto le metes unos kilos de más se amansa: parándose el que no está tocado con algo, muy poco, de casta, y defendiéndose el que tiene el depósito un puntito por encima de la reserva. Y ya están contentos todos y el díscolo ganadero, vuelve al redil, al camino: "¿Donde te crees que ibas Juanpe?, niño malo eso no, casta caca".

Una corrida, (los que se lidiaron), desigual de presencia, fofa de comportamiento, desesperante, con un feo sexto, que se movió algo más pero en "juanpedro": noble, soso, moviéndose como un mecano, sin opción a la sorpresa, obediente como un recluta. Un engañabobos...

Tarde aciaga, que se remató con una oreja en el sexto que bien podía haberla entregado el de Interflora en la tronera del burladero a David Mora con una tarjetita donde dijera: "Se que no te lo esperabas David, pero no podía decir que no a la petición de un cuarto de plaza. Te queremos y admiramos. No te preocupes por lo hecho en este toro, no nos importa. Un abrazo de todos, esperamos te haya gustado".


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"Helénico", sexto toro de Parladé en San Isidro 2017. Foto:las-ventas.com

jueves, 18 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Garrido y la verdad del toreo"


Saltaba el tercer toro de la rara corrida de Fuente Ymbro, "Tremendo" de nombre. Digo rara porque hubo toros buenos para el toreo, como el pivot cuarto "Hortelano", otros que parecían querer embestir pero les costaba un mundo, otros que no les costaba y no embestían...A lo que iba. Saltaba el tercero y embistió como un demonio a todo lo que se movía, yo por si acaso no me moví de mi asiento. Esos son los toros que me meten en la corrida: Serio, encampanado, si se mueve un abanico en el tendido se mosquea, si le citan, ahí está una hora antes...

José Garrido sabía que si había verdad llegaría a los tendidos, y a las casas, y a la conchinchina si lo hubiesen visto. El Pacense tiene bemoles para eso. Sabe que el torero es el origen de la obra y el toro es el origen de ser torero. Sabe que ninguno es sin el otro. Muleta en mano tuvo claro que el arte de torear es un devenir de la verdad. Quieto, dando el pecho, sorteando las tarascadas del demonio "Tremendo". Garrido estuvo a merced de la existencia, demostrando que cuando se torea de verdad no se es torero solo en apariencia.

La verdad del toreo es iluminación, es emoción, es la esencia del arte sobre la que se asientan la obra del arte, el artista y el toro, es ponerse de verdad. Gracias a esa esencia que roza la oda poética, surge un lugar en nuestro interior donde todo es distinto a lo ordinario, eso que pasa muchas veces en el ruedo, ayer sin ir mas lejos en el cuarto toro...donde eso sí, hubo un redondo de rodillas que entró en ese lugar interno por meritos propios, y lo dió El Fandi.


Imagen:
Garrido con "Tremendo", de Fuente Ymbro en San Isidro 2017. Foto:las-ventas.com

miércoles, 17 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Jiménez Fortes, artítice de su propia obsesión"


No todo el mundo tiene el "don"; Ayer en Madrid un hombre fue artítice de su propia obsesión. Saúl Jiménez Fortes tiene confiada una tarea interior que es hacer de su pasión una obra que perdure.

Dejó patente que aquí no está por si pasa algo, él lo busca. La corrida de Lagunajanda, con más genio que casta pero, por lo menos, con algo que daba importancia a lo que ocurría en el ruedo, no fue la soñada días antes, de eso podría estar casi seguro. Pero me hizo ver la distinción entre la disposición de un mortal normal y vulgar, como un servidor, que es la de ser autor de sus propios actos con responsabilidad más o menos moral, y la disposición por la cual un artista, como Jiménez Fortes, actúa según las exigencias del arte de torear. Y así, se acogió en ese segundo toro a la fidelidad de su causa que es ser torero.

Por eso son seres superiores, porque son capaces de donar su vida si con ello producen artes, sentimientos, esculturas vivas, emociones en definitiva. Fortes se expresaba a sí mismo: La sobriedad, el tesón, la lucha...delante del toro es así, es él, es un reflejo singular de su mismo ser, de lo que es y de cómo es. En ese segundo toro me explicó que cuando un torero tiene disposición, no solo da vida a su obra, sino que por medio de ella, nos descubre su personalidad.

No quiero olvidarme de Román, otro joven que sabe las tareas que ha de asumir, el duro trabajo al que debe somenerse para llegar al tendido y la responsabilidad con que lo afronta. Con el tercer toro lo buscó e intentó presentárnoslo pero todas las virtudes de "Piragüista": emocion, recorrido, transmisión... se fueron diluyendo.

Del Álamo, efímero, pasó desapercibido. Ya que a las embestidas del primero las tiene que cuajar un artista, y en esos momentos, el salmantíno, está más ubicado en el gremio de los artesanos...

Imagen:
Fortes con "Luchador", de Lagunajanda en San Isidro 2017. Foto:las-ventas.com

martes, 16 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Curro Díaz, no vió lo que había "dentro""


Ayer en el cuarto de la tarde asístí a una escena que me creó una desazón interior por momentos.

Curro Díaz, torero alabado por mi, no supo esculpir la faena que estaba dentro de ese bloque en bruto que era "Escandaloso" de Montalvo. La capacidad artística del jienense, ayer tarde, no fue la de saber ver la "obra" que había dentro e ir quitándole "bloques de aspereza" que le sobraba al toro. Curro, fue el escultor que realiza una obra añadiendo trozos al bloque y no el que libra de todo lo que le impide derrochar la calidad que se vislumbraba en el interior de el de Montalvo. Ayer Curro no fue el torero que pone la plaza en pie, el artista que ve dentro lo que nadie ve...y se diluyó en ese empeño de sacar trozos a modo de detalles sueltos para agradar a los que se los jalean.

Ese, para mi fue el fallo, Curro no fue fiel a sí mismo, no sacó de dentro su alma y no supo, por desgracia, llevar al límite sus capacidades lidiadoras. El torero no debe trabajar como el pintor, añadiendo colores, formas, lineas, remates, al fin y al cabo, en esto de la Tauromaquia...Debe ser escultor: Moldeando, quitando lo que sobra, ahormando la embestida, y saber ver la escultura maravillosa que un toro como "Escandaloso" puede llevar en su interior. Otra vez será, Curro.

Imagen:
Curro Díaz con "Escandaloso", de Montalvo en San Isidro 2017. Foto:las-ventas.com

viernes, 24 de marzo de 2017

La Bienal de Arte de París y la oportunidad a los toreros



Sigo empeñado, sigo dando vueltas y casi obcecado en la falta de oportunidad de toreros en este sistema rendido al mercantilismo del nuevo evangenlio taurino: "La plaza llena". Sería de necios no admitir que la Tauromaquia sólo se sostiene si los cosos generan suficiente tránsito de público como para hacerlos rentables, económica y socialmente. De eso no hay ninguna duda.

A todo esto me hago varias preguntas: ¿Acaso no se llenaría con unas programaciones que gozaran de inventiva más allá de las fórmulas: "Figura + Figura + Valor joven + Ganadería elegida por los primeros",o, "Figura + Joven Valor + Joven Valor  + (como siempre) Ganadería del gusto del primero?. ¿Acaso el público no tendría aliciente con otras fórmulas tan, o más, rotundas como pueden ser "Figura + Torero de interés + Joven Valor + Ganadería legendaria",o, "Figura + 2 Toreros jovenes con ansia de triufo (que no sean los 4 que nos han dicho que son los que valen) + Ganadería de encaste especial"?. Yo creo que todo sería más rico y las programaciones sin darse cuenta, salvarían poco a poco un futuro que se antoja difícil.

A todo eso, me vino a la cabeza la diferencia, que tuve la ocasión de estudiar durante la carrera, entre la Bienal de Arte París y la Bienal de Venecia. La Bienal del París fue una muestra internacional fundada en 1959. La de Venecia en 1895. En el caso que nos atañe, el de la oportunidad de entrar en las Ferias a los Toreros con cualidades para estar en ellas, me posiciono claramente en el espíritu de la francesa, me explico.

Desde su comienzo, los organizadores de la Bienal parisina, declararon rechazar el espíritu competitivo-mercantil y crearon un programa que permitirera dejar ver en qué momento se encontraba la creación artística. La de Venecia, por su parte, sólo presentaba a artistas consagrados. Las empresas de hoy día se deberían mirar en la de París, ya que servía de oportunidad para mostrar a los jóvenes artistas, era "un lugar abierto a incertidumbres y esperanzas", como lo que debiera ser una Plaza de toros, donde cada día más se pierde la incertidumbre, algo que ha mantenida viva a la Tauromaquia durante todos estos años y que sin ella, se acabaría de facto.

La Bienal de París, ahora que tanto se habla de que la Tauromaquia es un Arte más, (algo que creo que es profundamente cierto y lo corroboro), sería un evento donde los "Productores de Arte" se deberían mirar por varias razones además de las ya comentadas. En ella también se instituían becas para los artistas extranjeros elegidos por una comisión nacional de su país. Esto se podía llevar a cabo en el ámbito taurino para traer a toreros con proyección de otros países, o, porqué no, ganaderías en buen momento y así, hacer la Tauromaquia más global. La Bienal denotaba sobre todo diversidad y vitalidad que la daba el mostrar a jóvenes creadores, algo que a la Tauromaquia vendría excepcionalmente bien.

La Bienal de París sería un espejo para mirarnos. Un espejo tan real que al final ella también sucumbió a los poderosos. Tras el éxito donde se descubrieron artistas que poco a poco fueron convirtiéndose en futuras figuras del Arte, tropezó con la competencia de otras muestras internacionales con medios económicos sufragados por poderosos, donde programaban a artistas consagrados y comerciales. Se que es un anhelo, pero la Tauromaquia todavía puede enderezarse de ese tropiezo, sólo espero que cuando caiga pueda levantarse, y concienzudamente creo que quien la ayudaría sería la diversidad, tanto de toros como de toreros. La monotonía es el pie en el cuello con calcetines de billetes, eso sí.

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Foto de algunos participantes de la Bienal de París de 1980 y Emilio de Justo y Pepe Moral en Las Ventas. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

jueves, 16 de marzo de 2017

Giotto y Alejandro Talavante, el poder de la Gracia


No tengo ninguna duda de que hoy día Alejandro Talavante es el torero que está un paso por encima de los demás. Hacía tiempo no intentaba hacer una comparación artística con alguno de las figuras históricas y que fueron, por su obra, piezas importantes para la Historia del Arte. Seguro con errores, lo voy a hacer con el torero extremeño y Giotto di Bondone, dada, para mí la importancia que ambos tienen en el momento histórico del Arte que les ha tocado vivir.

Los dos son grandes pilares de de una nueva cultura artística. Alejandro, como Giotto, ha sabido dar a su Tauromaquia el valor necesario para ser independiente a lo demás, a dejar de ser un artesano al hilo de una tradición y al servicio de supremos poderes mercantiles donde prima el pase efectista. Talavante, (al igual que Giotto en el Trecento), se ha convertido en el personaje histórico que cambia la concepción, los modos y la finalidad del arte de torear ejercitando un toreo único y colosal.

Si de otros toreros se exalta la más o menos pericia en el arte, de Alejandro Talavante hay que elogiar su genio inventivo, su interpretación del toreo al natural. Tomando lo que decía Petrarca del arte del artista italiano, la belleza del Arte del extremeño se capta más con el intelecto, con el interior, que con los ojos. Alejandro ha hecho renacer el Toreo, cada vez más invadido de poder y linea, dándole gracia. Giotto apareció en un momento en el que la pintura estaba casi muerta por su falta de naturaleza absorvida por las líneas de influencia bizantina, de ahí su parangón.

Alejandro Talavante se ha liberado y ha vuelto a unir su toreo con las fuentes clásicas. Pero para el extremeño, lo antiguo y clásico no ha sido un modelo, sino una experiencia donde dotar el presente de la Tauromaquia. El escritor humanista Ghiberti escribió sobre Giotto que "abandonó la tosquedad de los griegos...adoptando un arte natural y con el la gracia, no saliéndose de las medidas". Algo que estoy seguro hubiera escrito si hubiera visto torear en estos momentos del a Historia del Arte de Torear a Alejandro Talavante.

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"La Adoración de los Magos" de Giotto en la Capilla Scrovegni y Alejandro Talavante al natural en la pasada feria de Olivenza 2017. Foto; fitauromaquia.com.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Sentimientos taurinos encontrados ...


Retomo el blog para plasmar sentimientos propios, ya que creo es la mejor tribuna para hacerlo. Sentimientos encontrados tras el comienzo de la temporada taurina española. Sentimientos de alguien que vive con pasión la Tauromaquia y la defiende con el ímpetu de un soldado. Sentimientos a los que le invade la tristeza y la impotencia de intentar expresar los anhelos de una Tauromaquia diversa, de una Tauromaquia en la que los únicos intereses se acabaran cuando muere el último toro de la tarde. Una Tauromaquia donde no se tuvieran en cuenta las exigencias de figuras acomodadas, donde los novilleros se ganaran estar en las ferias por lo realizado en el ruedo y no estar en una feria de primera categoría, porque se ha encaprichado de ser torero y su papá es empresario. Donde al toro indultado le tuvieran que parar los subalternos cuando sacaran el pañuelo naranja, y no fuera el que pega coces porque no quiere pelea, porque se ha aburrido de embestir. Donde las ferias no estuvieran copadas por un sólo encaste, al que respeto y admiro, pero que la exigencia de las figuras y la poca imaginación de las empresas hace que, sin querer, esté exterminando las otras sangres de la cabaña brava española...

Pero lo que más me apena de todo es que han conseguido que al público le de igual todo esto. Han conseguido que la Tauromaquia se haya convertido en algo de lo que siempre he renegado, en el "Cubata y Orejas". Nadie, salvo unos pocos resistentes, a los que nos tachan, (porque me incluyo), poco menos que de antitaurinos, ha levantado la voz ante estas tropelías que junto a la mala gestión de comunicación y sin que nos demos cuenta, han relegado a la Tauromaquia a puestos muy bajos de interés social.

Tengo la sensación de que el público y aficionados que acuden a plazas como Valencia, Castellón, Olivenza, etc., se ha autoconvencido de que una figura y un toro de un encaste que no sea el que siempre torean, no es arte de torear. El gusto del público, al que respeto, lo juro, lo han viciado intencionadamente plumillas que ahora hacen las veces de comerciales y publicistas de figuras buscando las migajas de una palmada o un guiño cuando lo ven en un callejón bolígrafo y libreta en mano. Contará sus hazañas frente a un toro que en la tercera tanda se parará, le dejará demostrar que es muy poderoso haciendo aspavientos de grandeza ante la mirada triste del animal , siempre teniendo cuidado de no mancharse de la baba de la lengua, que por esas alturas de la faena (recordemos tercera tanda), ya la tendrá fuera.

Al torero que hoy día llaman "figurón de época" ha dejado de ser un artista para ser un jugador que quiere ganar siempre. La Tauromaquia de nuestro tiempo a tendido a asimilarse al espíritu deportivo exicitante donde nuestro equipo (torero), siempre tiene que ganar (muchas orejas), y si puede ser frente a un rival que deje "jugar" (toro noble y colaborador).  El público animará cual hincha enfervorecido, e incluso defenderá a "su equipo" (torero), con uñas y dientes si hace falta porque los "hinchas" del "otro equipo" (aficionados del toro), le critican su "juego pasivo".

En fin, como son sentimientos propios, no les quiero aburrir. Seguiré defendiendo lo indefendible. Alguna vez leí en un libro sobre la teoría del arte algo como que había que sentir el Arte como una "elaboración desinteresada, emanada de una conciencia superior y extraña a la experiencia vulgar",...osea todo lo contrario a lo que, de momento, estoy viendo en las ferias. Seguiremos...

Imagen:
Toro de José Vázquez indultado en Illescas por Jose María Manzanares. visto por Twitter, no se el autor lo siento.

lunes, 9 de enero de 2017

¡Nos echan de las ferias!


Esta carta, esta triste y apasadumbrada carta, la escribo al ir conociendo poco a poco y por simples rumores o confirmaciones, las primeras combinaciones del año taurino 2017. Valdemorillo, Olivenza, Castellón, Valencia...todas tienen un denominador común, la monotonía de encastes y ganaderías en sus carteles. Me siento abatido, derrumbado, cansado de que nadie haga nada por llevar la variedad a las plazas. Me corroe la envidia de aquellos aficionados que tienen la posibilidad, no ya de acudir, sino de interesarse por lo que ocurra en los ruedos porque su afición les deja pasar por alto lo que toreen las figuras acarteladas, o los hierros, todos del mismo encaste, elegidos para las primeras ferias del año.

No se si éstos se podrían poner en mi lugar y darse cuenta de que su euforia, de la que me alegro de corazón, no les deja ver que hay aficionados que gustamos de otro tipo de Tauromaquia y de comportamientos de toros y que literalmente nos están apartando de las plazas de toros al olvidar este tipo de carteles.

La Tauromaquia al querer hacerla grande, está empequeñeciendo poco a poco por simple y monótona. Una feria taurina, en vez de ser un evento social donde solo se lidie un tipo de encaste, debería ser un espectro continuo que fuera desde el cartel de figuras con el toro elegido, hasta el de festejos con ganaderías de encastes diferentes con toreros dispuestos y buscando la oportunidad. Una feria se tiene que acoplar a todos los gustos, tener un sentido amplio, una imagen expansiva de gustos que comunicar. Contra más variedad de programación, más público extenso y diverso al que servir y, por ende, atraer para otros años.

Nos echan de las plazas...la derrota se cierne sobre mi afición a los toros, no trago...Hay quien me recuerda que el atractivo de una feria es su singularidad, que es la que la hace diferente. Sin embargo, mi opinión es que las ferias taurinas tendrían que ser cada vez más conscientes de que deberían competir por atraer a todo tipo de público, y no sólo al aficionado a los carteles donde se anuncien ganaderías del mismo encaste.

Me cabrea no poder elegir, me siendo frustrado al tener que interesarme casi obligado por lo que pase en las plazas. La Feria de mayor éxito debiera ofrecer un abanico de experiencias, y si son tres festejos (caso de Olivenza, por ejemplo), intentar que los toreros que allí contratan aceptaran acartelarse con algún hierro que no fuera del encaste Domecq-Parladé. Así reflejarían las necesidades variables del público asistente.

Pierdo la esperanza, el futuro me lo están quitando. La tendencia es acabar con un tipo de festejos donde exista diversidad de encastes, y gracias a ello, con aficionados como yo. Cada vez son menos los festejos a los que acudo al año, cada vez me interesa menos, (o nada), de lo que ocurra en las ferias y festejos, estoy perdiendo la ilusión. En vez de ofrecer ofertas cada vez más amplias se acota a un cierto tipo de aficionados. Con la falta que hacemos hoy todo tipo de públicos en plazas como Valdemorillo, Olivenza, Castellón o Valencia, se olvidan interesadamente de nosotros, solo buscan una Fiesta, una Tauromaquia monótona y continuísta...

Mi esperanza ha mermado, porque las empresas se han olvidado de nosotros: ganaderos y aficionados a la diversidad de encastes. Enhorabuena a los aficionados  a los carteles de figuras y encaste Parladé, os envidio, yo...no puedo ir a las Plazas, no soy válido para el futuro de la Fiesta, según el marketing y planificación estratégica de los que viven el presente...y a los que nuestro, mi futuro, no les importa un pimiento.


Foto: Precioso Toro de Barcial que bien podría valer para cualquiera de las ferias anteriormente citadas. Foto: Alberto Álvarez (hierroydivisa.wordpress.com)

jueves, 1 de diciembre de 2016

La diversidad de encastes...¿utopía imposible?


Una característica de la Tauromaquia a lo largo de la historia ha sido la diversidad. Nigún torero o ningún toro se encuentran dos veces repetidos a lo largo de todos estos años, se podrán parecer, pero todos al final son distintos y únicos. Deberíamos defender esta diversidad taurina como una riqueza tan amplia que es prácticamente imposible encontrar parangón en alguna de las demás artes.

Todavía tengo el sueño de contribuir a crear una Tauromaquia más justa, en la que se pueda lograr la igualdad de oportunidades para todos, toreros y ganaderías. Pero temporada tras temporada, me encuentro con que esa utopía está lejos gracias a los intereses empresariales por un lado, y por las exigencias de quien copa los carteles en el caso de los encastes y ganaderías a la hora de elegir por el otro.

Las ganaderías de encastes especiales pertenecen hoy a una minoría, muchas veces olvidada por el grueso del público que acude a una plaza, un error imperdonable, a mi humilde modo de ver. El sistema debe reaccionar e intentar por todos los medios que estos encastes salgan del olvido social. Una corrida al final de una feria, algún festejo suelto en pueblos olvidados, etc., son unas solidaridades falsas que, a la postre, contribuyen a la desaparición de esa diversidad que siempre ha definido a la Tauromaquia como multidisciplinar, (en cuanto a lidias, comportamientos y gustos).

Separar esas corridas de las habituales, (por desgracia, hoy visto cada vez con más asiduidad, o cuando no, ni si quiera se programan), y que se toreen por un cierto y mismo grupo de toreros, es etiquetar estos encastes disminuyendo su valor y reduciendo las posibilidades de futuro. Ese estigma dificulta e impide una visión de estos hierros sin prejuicios por parte de público, aficionados y crítica. Una vez puesta esa etiqueta es muy difícil volver a retirarla.

Hago, desde estas humildes lineas, un llamamiento en romper ese concepto estático que se tienen de los encastes. Deben empezar a lidiarse con normalidad, enseñando que cada uno tiene una lidia diferente y no por ello menos válida. No podemos seguir mirando con lupa los defectos para así siempre relacionarlos con ellos cada vez que un toro salga malo. La Tauromaquia ha de ser dinámica y que cambie constantemente para conseguir que haya aficionados con libertad de gustos.

Seguro que estas lineas no tienen el eco necesario pero solo espero que pudieran remover al lector y que se sepa que estamos a tiempo de potenciar la diversidad y la riqueza del Toro...Llegar a esta utopía todavía creo es posible, por el optimismo que me da el buen trabajo de muchos ganaderos con estos encastes.

Foto: José Carlos Venegas con "Viergado" de Moreno Silva en Madrid. Juan Pelegrín para www.las-ventas.com 

martes, 29 de noviembre de 2016

Flores, Padilla, y el Triunfo de la fría técnica


Hay algo que ha llamado poderosamente mi atención después de dos hechos de actualidad taurina acaecidos en los últimos días. Uno fue el triunfo de Sergio Flores en la Plaza México  cantado como cuasi-oda al torero por parte de revisteros buscadores de financiación para su sustento taurino, (ya saben ustedes, vivir de esto sea como sea); y el otro, es la noticia que adelantaba ABC ayer por la noche en la que se nombraba a Juan José Padilla como mejor torero de Portugal, ahí es ná.

Viendo el triunfo del primero y recordando el toreo del segundo, me invade una sensación de derrota al comprobar que poco a poco se impone la técnica y el pase mecánico, a la búsqueda de la excelencia en el arte del toreo. Me sosiega la aparición de toreros como Fermín Rivera, quien fue el que realmente buscó la excelencia y la inspiración personal, que al final es la que me llena. Flores y Padilla, según mi opinión, y presenciando al primero el domingo y valorando el premio del segundo, representan la busqueda del perfeccionismo a través de la ténica pulcra para sortear, con más o menos dignidad, las embestidas de un toro cada vez menos imprevisible.

Para mi, el perfeccionismo en el toreo es totalmente destructivo, no es saludable, porque les vale a los "malvividores" del toreo para contarnos en sus medios, que ese toreo es el válido, el triunfal, e incluso, como el caso de Padilla, ¡Lo premian!. Creo que los mejores artistas del toreo a lo largo de la historia buscan y procuran la excelencia, no la perfección.

La excelencia, la creatividad, la inspiración se antoja necesiaria en estos momentos. Hoy día, las personas que son agnósticas a esto del toro, se imaginan un espectáculo aburrido, monótono, de dar pases y pases, y que creo gracias a toreros como los citados, que buscan la técnica y no la belleza, no se pueden conmover ante lo que presencian en el ruedo. ¿No sería mejor para todos que los que pisaran por primera vez un coso, esperando lo peor, se encontraran con un toreo producido con creatividad y excelencia, como Fermín Rivera, el pasado domingo, por ejemplo?, ¿No sería lo deseado que los toreros que triunfaran y fueran premiados como "Mejor torero de Portugal", lo fueran por la excelencia artística de su toreo y no por lo que representan e interesa vender para seguir "malviviendo" del toreo?.

Desde hace tiempo la creación artística del toreo ha pasado a segundo plano, para gloria del toreo técnico y efectista, y se ha dejado a un lado la calidad. El resultado es que el arte de torear, por mucho que nos vendan que se torea mejor que nunca, (ojo, salvo grandes excepciones), se está asociando a la mediocridad insípida. El toreo, la Tauromaquia, y si me apuran, el toro, merece mucho más que eso. No se puede cantar como bueno, no se puede cantar en las portadas de los medios, y mucho menos premiar, el toreo que es suficiente técnicamente para salir del paso.

Si la perfección técnica se adueña del toreo, si se pierde lo creativo y original, no podremos comunicar con efectividad a quien quiera acercarse a la Fiesta. Torear es mucho más que dar pases, aunque para los portugueses haya sido suficiente para premiarlo como "Toreo del año"...

Foto: Juan José Padilla, en ABC. Sergio Flores tras el triunfo en La Plaza México, foto @LaPlazaMexico
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