lunes, 26 de junio de 2017

Iván, tu memoria por encima de los buitres de la miseria


La indignación no me deja casi respirar. Me apodera un sentimiento de furia contra quienes se mofan de la muerte de un hombre. De un hombre bueno y honrado. De un hombre que ha dado su vida por su profesión, por la creación, por el Arte.

No tengo nada en contra de ellos por eso los seguiré llamando hombres. Pero si los califico. Los califico como locos, perversos, sin algún atisbo de sentimentalismo. Mi educación me ha llevado a respetar a quien no piensa, ni siente como yo. Pero también a saber calificar y a describirlos como una voluntad sin ideales, en la que el amor no encauza, la generosidad no atempera. No son antitaurinos, son esquizofrénicos, son destructores, demonios de un inframundo de sombras. Bajo unos ideales, que repito, respeto porque no todo el mundo puede estar a favor de la Tauromaquia, se esconden bestias sedientas de sangre que asaltan las redes sociales como los bárbaros tomaron Roma. Cada palabra que vierten sobre la muerte de un torero, son huellas de sangre inocente. Cada palabra de alegría por la muerte de un ser humano, por torero que sea, se amontonan en ruinas intelectuales que solo influyen en mí, repugnancia y mal olor.

Un torero, Iván Fandiño, fue la antítesis de esta manada de carroña. Un ser completo, con una brújula, un ideal y una aspiración. Mientras ellos destruían, él en los ruedos intentaba darnos calor, luz, creación, regenerar nuestras emociones tarde a tarde, dejar su modelo de toreo escrito en la historia del toreo. Iván tenía códigos, virtudes, libertades y un corazón que destilaba gratitud.

Tenía que soltarlo. Llevo días con el estómago encogido por la furia, por la indignación que me provoca la miseria y la ignorancia de esa masa hedionda de seres vacios, viscosos, que se arrastran en la más inmunda de las cloacas sociales. Descansa en Paz Iván, nada podrá abatir tu memoria. Tú que saltaste obstáculos, sorteaste escollos, libraste combates y alcanzaste victorias, quedarás en nuesto horizonte en nuestra esperanza, por mucho que los buitres de la misera quieran amenazarte con el olvido.

jueves, 1 de junio de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "El capotazo de Javier Ambel y otras cosas"


Sí, fue una tarde interesante con toros de Don Victoriano del Río mansos en su mayoría, pero con casta para embestir y crear emoción, no mucha, tampoco hay que tirar las campanas al vuelo, la suficiente como para no caerse, embestir, sin mucho recorrido, pero embestir al fin y al cabo y permitir a Perera y Roca Rey dejar algunos destellos de toreo.

Perera en Perera: Trazo largo, en linea, mano muy baja, pero para mí, de las veces que más claridad de ideas, seriedad y rotundidad le veo en las plazas. Roca Rey: Acostumbrados a el toreo tremendista, de trazo corto, recursos enganchados y eso si, dos cojones, ayer me reconcilió porque echó los vuelos de la muleta a la cara del toro, intentó, y lo consiguió, llevar toreado por momentos, metido en la muleta y con largura, así sí Andrés, así sí. El tercero era López Simón, que si bien empezó sus faenas con emoción, se diluye como una pastilla efervescente en todas sus comparecencias. Le falta creerselo, salir de la presión de las voces del sargento de la Chaqueta Metálica metido en carnes, porque Alberto no es el recluta patoso, y no puede terminar en un vater olvidado y hundido por no poder soportar la presión.

Pero hubo un detalle de Javier Ambel, torero de plata donde los haya que merece el comentario artístico de este apunte. Corría el cuarto toro de la tarde, lidiaba Javier y a las banderillas Curro Javier (grandioso) y Guillermo Barbero (eficiencia). Y se produjo el "milagro". El milagro del toreo, de la lidia, del ritmo, del trazo, de la cadencia, de la estructura de un capotazo. Javier recetó un lance al hermano soso del otro "Cantapájaros", (el victoriano bravo del Juli), que fue el origen de todas las composiciones del toreo, el paradigma de los mil millones de capotazos de la historia del toreo. Salió innato, con poder, largo y solo al alcance de los Dioses, pero que esta vez fue cosa de un hombre, de un torero, de Javier Ambel.

Otro hito destacable fue la gran labor de Tito Sandoval frente a "Cojito", un toro que peleó en Varas, fiero, con casta, y al que me hubiera gustado ver más en el caballo. Tito dejó otra vez claro que lo único que hace falta es querer hacer las cosas bien, querer picar al toro en su sitio, mover el caballo toreando, tener amor propio y acordarse de que el picador lleva la chaquetilla de oro por algo.

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Javier Ambel liandose el capote de paseo en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

miércoles, 31 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Novillada imitativa, mediocre y aburrida"


Lo decía ayer tarde comentando la novillada en redes sociales,"Lo peor que le puede pasar a una novillada es que sea aburrida". Bien es cierto que la novillada de Montalto nos creó, (y me seguirá creando), enormes expectativas por la casta mostrada en muchos de los animales lidiados en Madrid. Pero fue todo lo contrario, fue baja de casta, sosa, irregular, y muy a menos toda la tarde, además de demasiado "arreglada" de pitones. Pero lo que de verdad me deja perplejo es la disposición de los novilleros hoy en día.

Hasta ahora tan sólo Jesús Enrique Colombo ha entendido lo que significa venir a San Isidro en novillero. Un novillero que vino a jugársela pero con conocimiento. Por eso no me valen las desesperadas, como ayer hizo en el quinto Diego Carretero, tras haber andado como una figura en miniatura toda la tarde. Valadez toreó pensando en la escuela, en las lecciones, las técnicas, fue un buen alumno, pero eso no dice nada. Y Younes se propuso ser Castella y, Andy, Sebastián solo hay uno, por suerte.

El novillero, el verdadero novillero que quiere ser algo en esto, debe dejar a los ídolos en la furgoneta y en los poster de la habitación. A Madrid, a San Isidro (con el privilegio que supone el estar acartelado), se ha de venir dispuesto a hacer cualquier sacrificio para alcanzar el propósito y crear ambiente. El novillero mediocre prefiere no correr riesgos, por ello solo será un torero convencional. Y todo lo que en el toreo es convencional, es mediocre. Están aqui para ser unos trabajadores a la defensiva e intentando imitar siempre a los de arriba, sin personalidad.

Para abrirse camino no se puede venir como si tuvieras 5 Puertas Grandes de Madrid. Hay que ser uno mismo, hay que derribar complejos e ídolos, que es bueno tenerlos ¡cómo no va a ser!, pero no imitarlos en las formas, en los detalles, en el toreo...Hay que construir un torero distinto, ese es el camino. Hoy entre las imitaciones y la técnica se ha llegado a tardes como la de ayer, anodina, mediocre, convencional. No se trata de fabricar, el verdadero novillero que viene a Madrid no quiero que sea pulcro, que construya una faena, quiero que acepte el miedo, que sea él mismo, con la técnica claro está, pero demoliendo formas.

Un novillero "mecánico" siempre hará lo mismo y su relación con el público no puede ser de sensibilidad, será un arte imitativo, fingido, y así el final es el olvido.

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Andy Younes imitando un pase de Castella en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

viernes, 26 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Gracias Ginés, tu Triunfo fue el de Todos"


Y llegó el sexto toro. La corrida de Alcurrucén, en tipo, para nada grande, con un tercero que sí que creo fue mal presentado para Madrid por chico en trapío, no en kilos, estaba saliendo con cosas interesantes, en el último tercio, eso sí, que para eso son Sres. de Núñez. En el pequeño tercero, muy soso y descastado, ya dejó patente que no venía a "fichar e irse". Ginés Marín, de Jerez pero de Badajoz, qué más da, estubo serio, torero, con tandas cortas y a media altura, pero que impregnaban interés. Saltó el Sexto, "Barberillo", criticado por muchos, por mí también. Con ironía le regalé los versos donde se dice que Alá tomo un poco de viento y creó el caballo árabe por una foto en el apartado, donde acentuaba su falta de remate atrás y su cuesta arriba. Pero saltó al ruedo y fue un gran toro en comportamiento.

Tras lo presenciado en el ruedo sólo tengo palabras de agradecimiento, Ginés. Gracias por lograr una reconciliación entre la afición que las lenguas viperinas y las plumas pedigüeñas se estan encargando de separar. Tornaste accesible el toreo supremo, el de los contratos, el que emociona y se siente físicamente. El arte de torear pide ser contemplado, pide que participemos de esa riqueza que tu capacidad creadora al natural nos ofrecía. Cuando se torea como tu, con esa ligazón, ese trazo largo y rematado detrás de la cintura, no hacen falta alharacas para el banal consumismo. El buen toreo como el tuyo, Ginés, llega a toda persona mínimamente sensible. La experiencia de contemplar una obra como la tuya ante "Barberillo", no solo afina la sensibilidad taurina, realiza una labor más honda: nos une a todos porque nos descubre la riqueza del rito del toreo, nos enseña a ver con profundidad el toreo, nos adentra en el ruedo contigo y no queremos salir. Nos enseñaste a considerar nuestra intimidad taurina como un punto emocional, cada uno con la suya, pero que al final es la que nutre la vida de la Fiesta de los Toros.

El arte de torear forma parte de tu personalidad. Pusiste ayer en Madrid tu ser entero por la vía del "extasis" para crear esa obra de arte, de creatividad taurina. Tu esfuerzo ante el toro confirió a nuestro espíritu alegría, entusiasmo, amparo y temple, luminosidad y paz. Tu triunfo fue el mío, el de todos, el de la Tauromaquia. Tu faena al sexto fue un momento privilegiado y que es imposible no vivir. Reitero las gracias Ginés por hacernos cambiar el afán que cada uno tenemos de poseer la verdad suprema para emocionarnos con tu toreo y unirnos para creer en algo común.

Por lo demás una tarde con cierto interés en la cual El Juli había cortado una oreja en su primer toro, a su modo, pero para nada criticable por mi parte, por haberlo hecho con tesón y oficio, otra cosa es que me emocionara, que no. Y una faena, (esta sí me llegó), a un cuarto toro "reservón en Núñez" pero con casta en el último tercio, y donde Julián puso sobre la mesa, ahora sí, porqué está ahí arriba. Otra oreja que hubiera sido más de ley pero que pienso, y creo, se precipitó al entrar a matar sin siquiera cerrar un poco al toro y doblarse para que descolgara, y vino el fallo.

Álvaro Lorenzo dejó detalles con oficio y solo pudo mostrar su tesón ante el peor lote. Nada que objetar, otra vez será, bueno sí, lo de siempre, alargar las faenas cuando es inútil porque ya han empezado muertas. Hay que pensarlo.

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Ginés Marín por la Puerta Grande de Madrid en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

jueves, 25 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Cuvillo nos da un tortazo de humildad"


Por fin llegó la emoción al ruedo de las Ventas. Llegó de la mano de una corrida de Núñez del Cuvillo, como siempre, criticada por las hechuras desde por la mañana y cuestionada  en el "supuesto" comportamiento soso y demasiado noble, y ayer en Madrid, nada fue más lejos de la realidad. En cuanto a hechuras, quitando alguno con, por poner un pero, algo falta de remate, como el tercero, por atrás, Núñez del Cuvillo envió una corrida acorde a su encaste, Domecq-Osborne, no podemos pretender algo que no es, no podemos pedirle a ese toro un trapío fuera de tipo porque directamente, se para, no puede, se defiende o se cae, y así caemos todos.

En cuanto a comportamiento lo que me transmitió en casi toda la tarde, (4 toros) es sensación de casta, de emoción, que es lo que me llena. El "pero" de siempre es el caballo, aunque hubo uno, el "chico" tercero, que peleó bravo debajo. "Tristón", el jabonero que hizo segundo desde banderillas me alertó. Le ví galopar con furia queriendo coger hasta el alma del banderillero. Y luego fue capaz de desbordar al mejor torero de estos momentos, Alejandro Talavante. Un torrente de casta hasta el final. Serio, encampanado al finalizar las series, la boca cerrada, un toro bravo y encastado de los que llenan la reserva de afición.

El tercero, ya hemos comentado que fue el que mejor pelea hizo en el peto, también fue capaz de no dejar estar "a gusto" a la revelación poderosa, frente a toros con menos emoción y casta, como Roca Rey. Es cierto que este "Aguador" duró menos que "Tristón", pero lo que tuvo lo dió todo dejando en evidencia algunas cosas lógicas de un torero con mucho corazón, pero con mucho que aprender todavía, por mucho que nos lo vendan ya como figura consagrada del toreo.

El cuarto "Relatero" fue pitado en el arrastre. Aún así, mi parecer es que tenía más dentro pero el torero, Juan Bautista, no supo entenderlo. Siempre tengo presente y es una de mis máximas, que en 10 minutos tienes tiempo para pensar, para calcular, para dar tiempos, y sacar 5 tandas, no queremos más, pero con calidad, con cabeza. No se puede perder esa embestida, más noble eso sí, con menos emoción, pero que si Bautista no se hubiera perdido en dar pases y pases, y hubiera calculado las 4-5 tandas toreando, hubiera sido otro el desenlace. También a Bautista le tocó "Tobillita", el salinero primero, a ese también tuvo emoción y tampoco supo acoplarse.

El quinto fue otro que me gustó, encastado y con genio, un poco peor presentado, con la cara abierta y más de "novillo", se movió como un tejón. La cara de Talavante durante toda la lidia lo decía: Preocupación. Otro que volvió a tocar su orgullo, el orgullo del numero 1 de los ruedos. Otro díscolo este "Nenito" que terminó por prenderle y fue cuando Alejandro le puso los puntos sobre las íes. La raza de Figura del Toreo, la sangre del muslo abierto le hizo "descongestionar" su toreo y recetó dos series finales emocionantes, buenas, de trazo largo y que se coronaron con un cambio de mano que podría servir para adornar la Plaza de España de Madrid, ahora que la quieren reformar.

En fín, que los prejuicios de 12 de la mañana generalmente no son buenos. Ayer Núñez del Cuvillo nos dió, a mi también, un tortazo de humildad, porque, como siempre digo, en todas las ganaderías, si el ganadero tiene afición, salen toros buenos, y malos también, pero no me importa porque taurinamente vivo de las esperanzas y de la sorpresa. Enhorabuena ganadero.

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"Tristón" de Núñez del Cuvillo, encastado y bravo, en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com


miércoles, 24 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Valdefresno, el ocaso del Toro. Fortes, un Oasis"


Si algo me quedó claro en la corrida de Valdefresno de ayer es que no va a pasar a englosar las brillantes páginas de la Historia Taurina. Lo que vi sobre el albero, me decepcionó, de desilusionó, me hizo no creer en las promesas invernales. Me cabreó el toro. Me enfadó y me dejó incrédulo que unos ganaderos de saga, de experiencia, seleccionen de manera que se pueda llegar a eso. Toros sosos, bobos, sin recorrido, anodinos, sin casta ni verdad.

Yo parto de la sensibilidad hacia el toro nacida de una rebeldía contra el toro noble en exceso, contra el toro sin transmisión, sin principios de defender cara su vida. Un toro que reaccione, que se imponga en la pelea, o lo intente, y el torero tenga la maestría de, mediante recursos artísticos taurinos, dominar esa bestia indomable.

Pero ayer, los de Valdefresno, me incapacitaron cualquier atisbo de interés hacia ese animal. Durante dos horas y pico me alejaron de esa sensibilidad y amor por ese fenómeno de la naturaleza llamado toro bravo.

Dentro de la decepcionante frustración que me invadió, (menos mal que momentáneamente), hubo un oásis de emoción. Fue en la segunda birria de Valdefresno, cuando un Tío que se ha propuesto ser Torero, con mayúsculas, clavó las rodillas en el suelo citó con la izquerda y tras pararle, recetó un natural excelso, maravilloso, rotundo, monumental. Saul Jiménez Fortes, se llama.

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Jiménes Fortes en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com

martes, 23 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "El sueño de Jesús Enrique Colombo"


Eran las dos y media de la tarde del 22 de mayo de 2017. Jesús Enrique Colombo, novillero venezolano, había subido a la habitación del hotel tras comer algo ligero en el restaurante cambiando impresiones con los miembros de su cuadrilla. Los miedos, las responsabilidades, los anhelos...todos se aremolinaban en torno a su cabeza. Tumbado en la cama se sentía feliz pero responsabilizado, toreaba en San Isidro, en la plaza de Madrid.

Toda esta vorágine de sensaciones le hizo cerrar los ojos y sumirse en un pequeño, pero profundo sueño. En el se encontró con un viejo maestro del toreo al que no acertaba a ponerle cara, pero estaba seguro que era Maestro del toreo. Su porte elegante, sombrero, traje impoluto, las maneras, la forma de moverse...era imposible que fuera otra cosa. Sentados en un viejo café, vacío, por la pinta debía de ser de principios de siglo XX, entablaron una conversación:

- "Jesús,- Le decía el viejo Maestro - ponerse delante y dar unos pases es fácil, aprendes la técnica en las escuelas, y con un poco de corazón, lo consigues. Pero para ser torero, artista de la Tauromaquia hay que ser valiente, decidido y sobretodo querer serlo, dar la vida por ese animal, por la creación. Hay que saber soportar, esto es cosa de personalidad. El toreo crea según sean sus ideas, sus intenciones, esa es la valentía, entregarse a ese sueño".

- "Maestro, yo quiero ser torero, no se si tengo ese arrojo, ¿Cómo lo sabría?", le contestaba Jesús.

- "Es cierto que debes aprender la técnica, pero antetodo ponte al servicio del arte del toreo, sé tu mismo, descubre al toro, conócele y motívate ante él. Hoy en Madrid no quieras ser ya una figura del toreo, seguro que tus dos compañeros, Pablo Aguado y Rafael Serna, saltan al ruedo creyéndose que por torear en Madrid ya lo saben todo, y se van a equivocar. Jesús eres novillero y como tal has de salir, a comerte el mundo. Si la gente lo percibe tienes su venia y lo que es mejor, les conquistarás. Suerte, chaval, yo te esperaré esta noche, cuando cierres los ojos y si has dado todo en el ruedo, duermas tranquilo..."

Y a la noche, cuando cerró los ojos, volvió al café, pero el viejo Maestro ya no estaba, sólo una entrada para lor toros de Talavera, 16 de mayo de 1920...

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Jesús Enrique Colombo en San Isidro 2017. Foto: las-ventas.com


lunes, 22 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Dos hitos del Fin de Semana: El arte de Antonio Ferrera y Alejandro Talavante"


Ferrera y Talavante, dos creadores que proceden de diferentes esferas y concepciones del arte de torear: Antonio, el ritmo inspirador. Alejandro, barroco, íntimo e impregnado de un halo místico imposible de comprender pero que todos entendemos.

Estos han sido los dos hitos del fin de semana isidril. Primero Alejandro Talavante el viernes, ante uno de los toros con algo dentro de la vacía corrida del Puerto de San Lorenzo. De nuevo nos descubrió el lenguaje de las formas. Ante él experimentamos la sorpresa -dicho sea de paso, extraordinaria- de ver el ritmo del torero que hace vibrar los tendidos "del uno al otro confín". Hace aparecer el toreo en el momento más inesperado transformando la condición bruta del toro en movimiento pausado y elegante, con el simple toque sutil de su muñeca. Alejandro está por encima de todos porque transmite algo inexplicable desde su misterio interior: El Toreo.

Ese mismo día Javier Jiménez fue cogido de gravedad por el sexto toro del Puerto, otro marrajo. Pero que nadie se engañe, Javier Jiménez resultó herido por querer torear, mis respetos máximos y le sigo esperando, aquí hay torero.

Ayer domingo tuvo lugar el otro hito destacable en este San Isidro donde está, repito, fallando el toro, de nuevo, esta vez de Las Ramblas, la ganadería con más suerte de la Historia, haga lo que haga en Madrid, vuelve. Ese hito fue: Antonio Ferrera, Maestro. Un torero que en un tiempo dejó de tener importancia para muchos (¡ojo!, importancia, no respeto), entre los que me hallo, se ha evadido del mundanal toreo. Él no torea con un manual, sino que su intención es expresar el ritmo del movimiento y expresarlo de forma clara, tan elemental, que todo lo que puede hacer perder la atención del expectador lo ha suprimido de su toreo. Y no solo eso, Antonio Ferrera se ha empeñado en buscar la verdad que se oculta en este enigma que se hace llamar Tauromaquia.

Por lo demás nada, poca cosa. Ah, sí, el sábado se programó de nuevo un espectáculo ajeno pero que entusiasma con actuaciones histriónicas, y puesta en escena amable, pero que por desgracia sigue usando al toro como útil. No me interesa.

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Montaje de Antonio Ferrera y Alejandro Talavante en San Isidro 2017. Fotos:las-ventas.com

viernes, 19 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "El Toro atleta de Parlade y el Regalo Sorpresa"


El ganadero se dedicó durante todo el día en las tertulias radiofónicas donde participó, como ya lo hizo antes en entrevistas previas, a vender su corrida como el paradigma de la presencia, del trapío del toro "atleta", (me saca de quicio esto último). Además los anfitriones de esos espacios se convirtieron en los publicistas de Parladé con la misma monserga de siempre: "Juan Pedro "hijo", echó más picante a lo de su padre, fue un experimento que ha salido bien". Es cierto que las primeras corridas de este hierro que saltaron al ruedo tras coger las riendas Juan Pedro "hijo", nos hicieron a muchos albergar esperanzas en este hierro, pero la historia de las cloacas taurinas se volvió a repetir.

Cada vez que un hierro, cuya propiedad está en manos de un ganadero afín a las figuras del toreo y empresas, destaca por su casta, por su fiereza, por su emoción y bravura, tras dos años a lo máximo de generar interés, muta en lo de siempre. Muta en el toro noble hasta la saciedad, en el que en cuanto le metes unos kilos de más se amansa: parándose el que no está tocado con algo, muy poco, de casta, y defendiéndose el que tiene el depósito un puntito por encima de la reserva. Y ya están contentos todos y el díscolo ganadero, vuelve al redil, al camino: "¿Donde te crees que ibas Juanpe?, niño malo eso no, casta caca".

Una corrida, (los que se lidiaron), desigual de presencia, fofa de comportamiento, desesperante, con un feo sexto, que se movió algo más pero en "juanpedro": noble, soso, moviéndose como un mecano, sin opción a la sorpresa, obediente como un recluta. Un engañabobos...

Tarde aciaga, que se remató con una oreja en el sexto que bien podía haberla entregado el de Interflora en la tronera del burladero a David Mora con una tarjetita donde dijera: "Se que no te lo esperabas David, pero no podía decir que no a la petición de un cuarto de plaza. Te queremos y admiramos. No te preocupes por lo hecho en este toro, no nos importa. Un abrazo de todos, esperamos te haya gustado".


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"Helénico", sexto toro de Parladé en San Isidro 2017. Foto:las-ventas.com

jueves, 18 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Garrido y la verdad del toreo"


Saltaba el tercer toro de la rara corrida de Fuente Ymbro, "Tremendo" de nombre. Digo rara porque hubo toros buenos para el toreo, como el pivot cuarto "Hortelano", otros que parecían querer embestir pero les costaba un mundo, otros que no les costaba y no embestían...A lo que iba. Saltaba el tercero y embistió como un demonio a todo lo que se movía, yo por si acaso no me moví de mi asiento. Esos son los toros que me meten en la corrida: Serio, encampanado, si se mueve un abanico en el tendido se mosquea, si le citan, ahí está una hora antes...

José Garrido sabía que si había verdad llegaría a los tendidos, y a las casas, y a la conchinchina si lo hubiesen visto. El Pacense tiene bemoles para eso. Sabe que el torero es el origen de la obra y el toro es el origen de ser torero. Sabe que ninguno es sin el otro. Muleta en mano tuvo claro que el arte de torear es un devenir de la verdad. Quieto, dando el pecho, sorteando las tarascadas del demonio "Tremendo". Garrido estuvo a merced de la existencia, demostrando que cuando se torea de verdad no se es torero solo en apariencia.

La verdad del toreo es iluminación, es emoción, es la esencia del arte sobre la que se asientan la obra del arte, el artista y el toro, es ponerse de verdad. Gracias a esa esencia que roza la oda poética, surge un lugar en nuestro interior donde todo es distinto a lo ordinario, eso que pasa muchas veces en el ruedo, ayer sin ir mas lejos en el cuarto toro...donde eso sí, hubo un redondo de rodillas que entró en ese lugar interno por meritos propios, y lo dió El Fandi.


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Garrido con "Tremendo", de Fuente Ymbro en San Isidro 2017. Foto:las-ventas.com

miércoles, 17 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Jiménez Fortes, artítice de su propia obsesión"


No todo el mundo tiene el "don"; Ayer en Madrid un hombre fue artítice de su propia obsesión. Saúl Jiménez Fortes tiene confiada una tarea interior que es hacer de su pasión una obra que perdure.

Dejó patente que aquí no está por si pasa algo, él lo busca. La corrida de Lagunajanda, con más genio que casta pero, por lo menos, con algo que daba importancia a lo que ocurría en el ruedo, no fue la soñada días antes, de eso podría estar casi seguro. Pero me hizo ver la distinción entre la disposición de un mortal normal y vulgar, como un servidor, que es la de ser autor de sus propios actos con responsabilidad más o menos moral, y la disposición por la cual un artista, como Jiménez Fortes, actúa según las exigencias del arte de torear. Y así, se acogió en ese segundo toro a la fidelidad de su causa que es ser torero.

Por eso son seres superiores, porque son capaces de donar su vida si con ello producen artes, sentimientos, esculturas vivas, emociones en definitiva. Fortes se expresaba a sí mismo: La sobriedad, el tesón, la lucha...delante del toro es así, es él, es un reflejo singular de su mismo ser, de lo que es y de cómo es. En ese segundo toro me explicó que cuando un torero tiene disposición, no solo da vida a su obra, sino que por medio de ella, nos descubre su personalidad.

No quiero olvidarme de Román, otro joven que sabe las tareas que ha de asumir, el duro trabajo al que debe somenerse para llegar al tendido y la responsabilidad con que lo afronta. Con el tercer toro lo buscó e intentó presentárnoslo pero todas las virtudes de "Piragüista": emocion, recorrido, transmisión... se fueron diluyendo.

Del Álamo, efímero, pasó desapercibido. Ya que a las embestidas del primero las tiene que cuajar un artista, y en esos momentos, el salmantíno, está más ubicado en el gremio de los artesanos...

Imagen:
Fortes con "Luchador", de Lagunajanda en San Isidro 2017. Foto:las-ventas.com

martes, 16 de mayo de 2017

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2017. "Curro Díaz, no vió lo que había "dentro""


Ayer en el cuarto de la tarde asístí a una escena que me creó una desazón interior por momentos.

Curro Díaz, torero alabado por mi, no supo esculpir la faena que estaba dentro de ese bloque en bruto que era "Escandaloso" de Montalvo. La capacidad artística del jienense, ayer tarde, no fue la de saber ver la "obra" que había dentro e ir quitándole "bloques de aspereza" que le sobraba al toro. Curro, fue el escultor que realiza una obra añadiendo trozos al bloque y no el que libra de todo lo que le impide derrochar la calidad que se vislumbraba en el interior de el de Montalvo. Ayer Curro no fue el torero que pone la plaza en pie, el artista que ve dentro lo que nadie ve...y se diluyó en ese empeño de sacar trozos a modo de detalles sueltos para agradar a los que se los jalean.

Ese, para mi fue el fallo, Curro no fue fiel a sí mismo, no sacó de dentro su alma y no supo, por desgracia, llevar al límite sus capacidades lidiadoras. El torero no debe trabajar como el pintor, añadiendo colores, formas, lineas, remates, al fin y al cabo, en esto de la Tauromaquia...Debe ser escultor: Moldeando, quitando lo que sobra, ahormando la embestida, y saber ver la escultura maravillosa que un toro como "Escandaloso" puede llevar en su interior. Otra vez será, Curro.

Imagen:
Curro Díaz con "Escandaloso", de Montalvo en San Isidro 2017. Foto:las-ventas.com

viernes, 24 de marzo de 2017

La Bienal de Arte de París y la oportunidad a los toreros



Sigo empeñado, sigo dando vueltas y casi obcecado en la falta de oportunidad de toreros en este sistema rendido al mercantilismo del nuevo evangenlio taurino: "La plaza llena". Sería de necios no admitir que la Tauromaquia sólo se sostiene si los cosos generan suficiente tránsito de público como para hacerlos rentables, económica y socialmente. De eso no hay ninguna duda.

A todo esto me hago varias preguntas: ¿Acaso no se llenaría con unas programaciones que gozaran de inventiva más allá de las fórmulas: "Figura + Figura + Valor joven + Ganadería elegida por los primeros",o, "Figura + Joven Valor + Joven Valor  + (como siempre) Ganadería del gusto del primero?. ¿Acaso el público no tendría aliciente con otras fórmulas tan, o más, rotundas como pueden ser "Figura + Torero de interés + Joven Valor + Ganadería legendaria",o, "Figura + 2 Toreros jovenes con ansia de triufo (que no sean los 4 que nos han dicho que son los que valen) + Ganadería de encaste especial"?. Yo creo que todo sería más rico y las programaciones sin darse cuenta, salvarían poco a poco un futuro que se antoja difícil.

A todo eso, me vino a la cabeza la diferencia, que tuve la ocasión de estudiar durante la carrera, entre la Bienal de Arte París y la Bienal de Venecia. La Bienal del París fue una muestra internacional fundada en 1959. La de Venecia en 1895. En el caso que nos atañe, el de la oportunidad de entrar en las Ferias a los Toreros con cualidades para estar en ellas, me posiciono claramente en el espíritu de la francesa, me explico.

Desde su comienzo, los organizadores de la Bienal parisina, declararon rechazar el espíritu competitivo-mercantil y crearon un programa que permitirera dejar ver en qué momento se encontraba la creación artística. La de Venecia, por su parte, sólo presentaba a artistas consagrados. Las empresas de hoy día se deberían mirar en la de París, ya que servía de oportunidad para mostrar a los jóvenes artistas, era "un lugar abierto a incertidumbres y esperanzas", como lo que debiera ser una Plaza de toros, donde cada día más se pierde la incertidumbre, algo que ha mantenida viva a la Tauromaquia durante todos estos años y que sin ella, se acabaría de facto.

La Bienal de París, ahora que tanto se habla de que la Tauromaquia es un Arte más, (algo que creo que es profundamente cierto y lo corroboro), sería un evento donde los "Productores de Arte" se deberían mirar por varias razones además de las ya comentadas. En ella también se instituían becas para los artistas extranjeros elegidos por una comisión nacional de su país. Esto se podía llevar a cabo en el ámbito taurino para traer a toreros con proyección de otros países, o, porqué no, ganaderías en buen momento y así, hacer la Tauromaquia más global. La Bienal denotaba sobre todo diversidad y vitalidad que la daba el mostrar a jóvenes creadores, algo que a la Tauromaquia vendría excepcionalmente bien.

La Bienal de París sería un espejo para mirarnos. Un espejo tan real que al final ella también sucumbió a los poderosos. Tras el éxito donde se descubrieron artistas que poco a poco fueron convirtiéndose en futuras figuras del Arte, tropezó con la competencia de otras muestras internacionales con medios económicos sufragados por poderosos, donde programaban a artistas consagrados y comerciales. Se que es un anhelo, pero la Tauromaquia todavía puede enderezarse de ese tropiezo, sólo espero que cuando caiga pueda levantarse, y concienzudamente creo que quien la ayudaría sería la diversidad, tanto de toros como de toreros. La monotonía es el pie en el cuello con calcetines de billetes, eso sí.

Imagen:

Foto de algunos participantes de la Bienal de París de 1980 y Emilio de Justo y Pepe Moral en Las Ventas. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

jueves, 16 de marzo de 2017

Giotto y Alejandro Talavante, el poder de la Gracia


No tengo ninguna duda de que hoy día Alejandro Talavante es el torero que está un paso por encima de los demás. Hacía tiempo no intentaba hacer una comparación artística con alguno de las figuras históricas y que fueron, por su obra, piezas importantes para la Historia del Arte. Seguro con errores, lo voy a hacer con el torero extremeño y Giotto di Bondone, dada, para mí la importancia que ambos tienen en el momento histórico del Arte que les ha tocado vivir.

Los dos son grandes pilares de de una nueva cultura artística. Alejandro, como Giotto, ha sabido dar a su Tauromaquia el valor necesario para ser independiente a lo demás, a dejar de ser un artesano al hilo de una tradición y al servicio de supremos poderes mercantiles donde prima el pase efectista. Talavante, (al igual que Giotto en el Trecento), se ha convertido en el personaje histórico que cambia la concepción, los modos y la finalidad del arte de torear ejercitando un toreo único y colosal.

Si de otros toreros se exalta la más o menos pericia en el arte, de Alejandro Talavante hay que elogiar su genio inventivo, su interpretación del toreo al natural. Tomando lo que decía Petrarca del arte del artista italiano, la belleza del Arte del extremeño se capta más con el intelecto, con el interior, que con los ojos. Alejandro ha hecho renacer el Toreo, cada vez más invadido de poder y linea, dándole gracia. Giotto apareció en un momento en el que la pintura estaba casi muerta por su falta de naturaleza absorvida por las líneas de influencia bizantina, de ahí su parangón.

Alejandro Talavante se ha liberado y ha vuelto a unir su toreo con las fuentes clásicas. Pero para el extremeño, lo antiguo y clásico no ha sido un modelo, sino una experiencia donde dotar el presente de la Tauromaquia. El escritor humanista Ghiberti escribió sobre Giotto que "abandonó la tosquedad de los griegos...adoptando un arte natural y con el la gracia, no saliéndose de las medidas". Algo que estoy seguro hubiera escrito si hubiera visto torear en estos momentos del a Historia del Arte de Torear a Alejandro Talavante.

Imagen:
"La Adoración de los Magos" de Giotto en la Capilla Scrovegni y Alejandro Talavante al natural en la pasada feria de Olivenza 2017. Foto; fitauromaquia.com.
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