viernes, 26 de agosto de 2016

Apunte Bilbao 2016:"Arte estético frente a Arte mecánico"


Contemplando la corrida de ayer de Bilbao, me dí cuenta, (aún más, si cabe), de que en esto de los toros soy un kantiano convencido. Se preguntarán ustedes, qué tiene que ver Kant y la filisofía con un toro y un torero en el ruedo, voy a intentar explicarlo muy brevemente.

"No hay ni puede haber ciencia (técnica) en lo bello...En las bellas artes cabe modalidad pero no cábe método". Esta premisa del filósofo alemán es la que entiendo por Toreo. Soy partidario, como él, del idealismo a la hora de realizar un arte, de la independencia del concepto de lo bello como forma final del toreo. De dar la importancia que se merece a la técnica, porque es necesaria, pero dejarla como el actor secundario, o terciario, para dejar actuar al valor y la inspiración. Cuando estoy presenciando una corrida lo hago sin patrón. Hoy día se busca el toreo perfecto técnicamente: de toques, de líneas, de conocimiento de terrenos,...hay escasa aptitud para deleitar estéticamente. No busco eso porque las faenas no se distinguen, ni se recuerdan, por originales ni por lo estético.

Sin embargo, ayer Curro Díaz, por ejemplo, me volvió a demostrar de que el caracter propio del arte de torear es ser obra del libre albedrío. Que el toreo se distingue de la ciencia, de la técnica. Se distingue del oficio, porque es un arte libre, un juego sublime con la muerte. ¡Ojo!, no quiero decir, repito, de que el arte de torear no requiera un aprendizaje técnico, duro y laborioso. Pero ello no puede desembocar en un arte mecánico, que es el que estamos acostumbrados a ver en el 95% de los toreros, y lo que es peor para el futuro, se incrementa ese tanto por ciento en los novilleros.

Lo dicho, para mí el toreo debe ser una lucha, un arte bello, que me emocione. La forma artística en el toreo, como ayer ocurrió en varios pasajes de la corrida tanto con Curro Díaz como con Paco Ureña, debe ser y aparecer libre de toda coacción a reglas arbitrarias, como si fuese un efecto. El toreo solo podrá llamarse arte cuando tengamos conciencia de esto, no cuando se rija por normas ténicas. La pena es que hoy se llaman "cumbres" a faenas de escuadra y cartabón...me quedo con las de mano alzada.

Imagen: Curro Díaz con el primer Victorino de ayer en Bilbao. Foto: Arjona para www.aplausos.es 

lunes, 27 de junio de 2016

Manuel Escribano. El optimismo por bandera


Quizá, para muchos no sea un toreo de lo más heterodoxo, ¿o sí?. Quizá, los prejuicios de algunos no les dejen ver más allá de un toreo de pundonor. Pero lo cierto es que reconforta el ánimo cada vez que un torero como Manuel Escribano transmite sus sensaciones y optimismo cuando salta al ruedo.

Nos olvidamos por un momento de la técnica, del rigor de nuestros juicios, para enfundarnos el traje de la felicidad que transmite un hombre que ha puesto su alegría de vivir al servicio de su trabajo, del enfrentarse a todo tipo de toros sin condición, y con la sonrisa de quien se siente privilegiado por estar haciendo lo que le gusta, lo que ama, por haberse adaptado a las circustancias de lo que le ha tocado vivir.

Un artista, Manuel Escribano, que refleja destellos espirituales de raza, de pundonor, representa la alegría del saberse torero. En su obra artística tienen cabida todo tipo de toros y de encastes, no vuelve la cara. Su valor hace que sintamos que estamos ante un artista comprometido siempre con la Tauromaquia, con el toro y su diversidad, y los hombres del campo que apuestan por ella. Manuel representa la felicidad de saberse torero con suerte por entrar en los carteles, los que sean, sin exigencias ni condiciones, es torero y así lo refleja y lo enseña en la plaza. Para él, ser torero es un tesoro de tesoros, y así lo traslada a los tendidos.

Gracias a toreros como Manuel Escribano, siento estar ante un Arte optimista, donde lo único que importa es torear, donde no hay "tejemanejes" internos, donde la única preocupación del torero es la de transmitir al público la felicidad de saberse creador y ganador ante un toro. Todo ello con el respeto debido al animal, sin aspavientos triunfalistas, ni giros circeses, sin salirse de las exigencias y seriedad que el rito propone. Vayan estas humildes palabras a Manuel Escribano como ánimo en estos duros momentos, y que el optmismo que irradia en el ruedo sea el poder mágico para poder volver a vivir pronto de nuevo su sueño: Seguir siendo torero.

Imagen:
Manuel Escribano sonriente, foto: ABC

jueves, 2 de junio de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016. "Análisis de una Obra de Arte: "Manzanares y Dalia"


Queridos lectores, ayer estuve frente a una obra de arte: "Manzanares y Dalia". Sólo su título me hace evocar esculturas barrocas, como "Apolo y Dafne", "Eneas, Anquises y Ascanio", "Neptuno y Tritón"..."Manzanares y Dalia"...Por ello, mi breve apunte de hoy será intentar analizar, (según , más o menos, aprendí a hacerlo en la facultad), la obra de arte vivida ayer en Las Ventas.

La Obra de Jose María Manzanares y Dalia de Victoriano del Río, para mi constó de tres etapas. En la primera pudímos observar la perfecta estructura de la faena desde el comienzo, con gran influencia "Ordoñez", que a mi modo de ver y por los videos vistos del maestro rondeño, el artista alicantino maneja en todas sus creaciones en el ruedo. En la segunda etapa de su obra, encontramos pasajes, detalles, pases, inspiraciónes suficientes para corroborar el rico universo taurómaco que Jose María Manzanares, ayer, fue capaz de armonizar en una prodigiosa conjunción: Toreo-arte. En la tercera fase destaco cómo se repuso el hombre, el artista, a una forma de torear cada vez más cuestionada, muchas veces con razón y que no me importa reconocer aquí que por mí persona lo ha sido de manera manifiesta y clara, siempre cuando he creído que no estaba realizandolo bajo los cánones que tengo personalmente en la cabeza.

Lo que me aportó ayer José María Manzanares acerca del toreo, me corroboraba que lo que revela el toreo de un artista va mucho más allá de lo que podamos explicar verbalmente o por escrito. Por ello el analisis se me quedará corto siempre.

Noté, al observar la obra "Manzanares y Dalia", que la preferencia del artista fue la composición vertical. Cada "escultura efímera" se enmarcaba en un rectángulo en el que se distribuían los elementos: Toro y torero, en una armoniosa configuración de ritmo, siempre ascendente según avanzaba la faena. La cadencia y relajo desinhibido de la figura del torero, enfatizaba esa verticalidad; la embestida humillada, preciosa, brava, del toro era la fuerza central que nos hacía ascender hacia las emociones. El toreo al natural, era dinámico; los vuelos de la muleta un efecto visual de movimiento, que reforzaba el ritmo dinámico que toda obra ha de poseer para transmitir sensaciones únicas.

No me quiero ir mucho más, tan solo recordar que las emociones pueden saltar en cualquier momento, cualquiera. Dar las gracias a José María Manzanares por devolverme lo que le perdí, por hacer del Toreo, el arte más dinámico jamás realizado, una sensación de calma.

Imagen:
Jose María Manzanares con "Dalia" de Victoriano del Río. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

miércoles, 1 de junio de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016. "Corrida de Moreno Silva: Criticable pero admisible. Guerra internas y TOREROS"


Como ya he expresado en numerosas ocasiones desde este blog y en redes sociales, de siempre he pensado, y defendido, que la situación ideal de la Tauromaquia, y quizá su más profunda característica es la pluralidad.

Para mí, torear, realizar el arte de la Tauromaquia, y ser maestro en ello significa expresar, mostrar todas las capacidades frente a cualquier tipo de toros. Tener suficencia para sobreponerse a las dificultades que pueden plantear animales diferentes a los que permanentemente vemos en las plazas y nos indican que son los "buenos". La corrida de ayer fue mala, eso no tiene duda y sería muy torpe y de afición fanática no reconocerlo. Hubo dos toros, tercer y cuarto, (sobre todo este último), indomables, imposibles, ilidiables, con un sentido e instinto de conservación y defensa propios de cualquier animal que no haya sido seleccionado y campe en libertad por la sabana. No se si se me entenderá, pero es tan criticable como admisible que dentro de la pluralidad que subsiste en la Tauromaquia puedan, ¡ojo! por suerte muy de vez en cuando, saltar al ruedo toros así. Repito, no es el toro que quiero, no es el toro que busco, pero acepto el "error" de su comportamiento. Como en todas las facetas de la vida, estos "fallos" son modos de aprender, de reconstuir, de superar, de trabajar para que no ocurra,

Pero ocurrió. Y, como no podía ser de otra forma, esta bendita afición en vez de reconocer el valor, la dignidad, la honestidad de los hombres que tuvieron que protagonizar esa "película de miedo", en una falta de escrúpulos alarmante, nos tiramos los encastes a la cabeza. Mi búsqueda de pluralidad, como ya he dicho, admite que salten esos animales, pero no implica que no tenga actitud crítica hacia ellos, pero lo que jamás entenderé es la guerra interna entre aficionados y profesionales tras la corrida con esa vehemencia de suponer que se tiene en la mano la verdadera Tauromaquia de nuestro tiempo por el simple hecho de que una corrida de encaste diferente haya salido mala, o al revés.

Busco la emoción, la casta, la bravura, pero el toreo tras dominarla. Ayer supuso una corrida mansa, peligrosa hasta la extenuación, y en la que salieron dos toros sin opciones de dominio para realizar cualquier tipo de arte. Pero lo que sí me llenó es la hombría de los TOREROS, permítaseme las mayúsculas, de oro y de plata. Cuando "sonó el pitido final", me quedé desfondado en mi asiento por la tensión vivida, pero a la vez lleno, repleto, por estar delante de hombres que dan Gloria a esto. A veces (las más) creando Arte, y otras enfrentándose al mismísimo Diablo, como el cuarto toro de ayer. Critico, pero admito, que en la Tauromaquia salten animales como los de ayer, ahora hay que trabajar para que no ocurra...por el bien de mi corazón y por la mala hostia que calzan algunos cuando fracasa una ganadería de encaste diferente.

Foto:
Venegas con el tercer toro de Moreno Silva ayer en Madrid. Juan Pelegrín para las-ventas.com

martes, 31 de mayo de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016. "Sebastián Castella, el toreo sin Alma. Rafaelillo, el Sentimiento"


Amigo lector, es difícil expresar los sentimientos internos que cada uno tiene cuando se encuentra frente a una obra de arte taurina. Yo, equivocado o no, y permítanme recomendarles que así lo hagan, solo creo en lo que veo, en lo que siento, en los toreros que transmiten, en los toros con casta y bravos, los de bocas cerradas y patas fuertes.

Dicho esto, me gustaría poder explicarles lo que ayer viví presenciando un torero en Madrid. Sebastián Castella me produjo la sensación más plana que me puede transmitir un torero. Fue como un poeta sin éxito, un artista sin corazón, un toreo sin sentimiento en nada, como quien escribe una poesía sin alma, como quien quiere sin amar. Un torero no puede tener el corazón de piedra. Pases, pases, y más pases como un autómata, como la máquina espendedora de pases abierta 24 horas, sin sentimiento, sin vida, un toreo sin alma, toreando sin pensar más allá de la obligación de estar ahí.

Lejos de enfadarme, producía en mí el peor sentimiento que me puede llegar frente a una obra de arte taurina, la tristeza...

Cuando empezé a "dejar de creer", apareció Rafael Rubio, Rafaelillo, y me devolvió a la vida privilegiada de estar ante algo único, de ser un tipo con suerte por participar, desde la barrera, de un combate divino a través de el cual, sólo los que somos capaces de emocionarnos en una plaza de toros, sentimos esas realidades ocultas pero que "afortunadamente" no puedo encontrar. Rafaelillo demostró como lo importante del arte del toreo es ver y conocer la realidad: saber, en definitiva. Al mismo tiempo que la sabiduría, supo expresar. Es como el romántico que ríe, canta, llora, escribe poesía, compone una melodía. Rafaelillo dejó claro, al contrario que Sebastián Castella, que el toreo es el sentimiento que en él se vierte.

El toreo es sentimiento, y no se puede torear sin emoción como Castella, eso es un arte sin vida, sin alma, sin ángel. En definitiva torear ha de combinar técnica y emoción, clásicismo y romanticismo, trabajo e inspiración...Cabeza, corazón y manos, o como defendía el poeta de Moguer Juan Ramón Jiménez: con "duende y angel".

Imagen:
Sebastián Castella y Rafaelillo en San Isisdro 2016. Fotos: Juan Pelegrín, para las-ventas.com.

lunes, 30 de mayo de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016. "La necesidad vital de toros como Camarín"


La sensación que tuvimos ayer durante la lidia del segundo toro de la tarde, "Camarín" de nombre, del hierro de Baltasar Ibán, fue la de la representación del movimiento, de la fuerza bruta, de la casta y combatividad.

Sus arrancadas creaban una atmósfera dinámica que irradiaba la sensación de movimiento, de cambio de materia sin dominio. Pasaba rápido el tiempo, pero a la vez daba la sensación de estar frente algo eterno, como es la embestida poderosa de un toro bravo. Toros como "Camarín", suponen una "soldadura" en mi afición, me aferro a estos toros, por el impacto que producen en mi interior.

La sensación de movilidad en el arte se ha pretendido siempre mediante difertentes formas. En el barroco, por ejemplo, se valieron de artificios compositivos, para expresar tensión emocional y poder transmitirla al espectador. Bernini, por citar algún autor barroco, utilizó efectos dinámicos, para tratar de inducir ese estado de ánimo. En la Tauromaquia el elemento que se ha de buscar para que la emoción del dinamismo llegue al espectador, es la casta, la fiereza que se pueda dominar. Reflexiono cada vez que salta al ruedo un toro como "Camarín" sobre la necesidad de transmitir la sensación de vida, de lucha y de que un hombre es superior a los demás por enfrentarse a ella e intentar dominarla.

Por ello, creo convencidamente que para que la fiesta de los toros se perpetúe y tenga razón de existir, se ha de buscar la emoción que produce la fiereza, y la casta como efecto en los públicos. En "Camarín", de Baltasar Ibán, se apreció esa densidad, esa realidad del toro bravo, sin efectos, como el exceso de nobleza, que pueden diluir el verdadero sentido del arte de torear.

Imagen:
Apolo y Dafne, 1622-1625, Gian Lorenzo Bernini, Galería Borghese, Roma. Y Alberto Aguilar con "Camarín" de Baltasar Ibán, en Madrid. Foto: Juan Pelegrín, para las-ventas.com.

jueves, 26 de mayo de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016. "La Historia de un Suicidio, el de la Tauromaquia"


Todos lo sabíamos. La combinación de los intereses empresariales, la búsqueda de la cima, (por el camino más fácil), y el servilismo de una prensa cada vez más necesitada de la falacia para subsistir, era tan deflagrante como una bomba de relojería. Y se produjo lo inevitable.

Hay que transportarse a finales de los años noventa del siglo XX y principios del XXI. El ambiente fue de euforia mientras se llenaban los cosos, mientras el toro saliera (da igual como), mientras muchos periodistas empezaron a valorar más su ego, algo mediocre, del pase y la palmada en la espalda, que la dignificación de la profesión, y el sentirse realizado por contar la verdad. No contentos con eso, (eran tan inconformistas), con sus ansias de servidumbre al figurón, (así los llamaban), adquirieron el rol de ser sus máximos defensores y para ello no escatimaban en enfrentamientos con aficionados que simplemente, no gustaban de su toreo y de las ganaderías elegidas por ellos, )por cierto, siempre las mismas), y cómo pagaban su entrada, ¡tenían la osadía de protestar!. Alguno, "seco de carnes, enjuto de rostro" (Miguel de Cervantes, 1605, El Quijote), incluso alentaba a otros públicos a chillar más para acallar las protestas desde tribunas televisivas, como si todos los que PAGAMOS, quisiéramos acallar esas protestas y estar de acuerdo con tan suertudo fenómeno.

Ocurrió un 25 de mayo de 2016. Días antes ya había habido problemas con los toros en los corrales, no sabemos más, el hermetismo en una actividad tan plural, era lo dominante. Las entradas vendidas, los tendidos repletos de personalidades de toda índole: Reyes eméritos, futbolistas, actores, escritores, compromisos, aficionados, público en general, uno que pasaba por allí, etc. Era un acontecimiento: dos figuras del toreo, y otro al que le querían hacer a toda costa. Los toros, daba igual, "Pero nada de complicaciones ¿eh?, que esto no está para esfuerzos", (así debieron de ser las conversaciones por los corrales). Todo fluía. Pero se produjo la verosímil deflagración.

Los toros no salieron bravos, ni encastados, ni pidiendo esfuerzos, fueron nobles, sosos, feos como ellos solos. Una parte del público protestó indignada, la otra aplaudía todo, hasta el torilero supo lo que es ser estrella del rock por unos momentos. Periodistas contando lo bueno que era todo, incluso hubo alguno, en búsqueda de la enterna palmada, dijo que unos pases en línea, aseados, con la figura más retorcida que una columna salomónica, habían sido los "mejores naturales de la feria", (risas). Otros/as, llamando "impertinentes" a los que se dejan 600 euros en un abono, pero ¡osaban protestar!, ¡¿Esto qué es?!.

Ante este panorama que se expandía como una tormenta, no pudo más. La Tauromaquia, esa gran Señora por la que muchos suspiramos y, ahora en la lejanía que da el tiempo sin ella, la añoramos, al terminar la corrida se encerró en el baño, roció sus ropas con gasolina, y se convirtió en hoguera. Ardió a lo bonzo. Muchos intentamos derribar la puerta, y cuando lo hicimos fue demasiado tarde, quedamos espantados por la visión de un enorme Arte carbonizado. Tan sólo una nota pegada en el espejo: "Sin verdad no puedo vivir, y el toro ya no la tiene".

miércoles, 25 de mayo de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016."David Mora y 'Malagueño', la unión de los elementos"


Ayer volví a revivir aquello de la emoción del arte de torear. Ayer 'Malagueño' , de Alcurrucén, y David Mora, se conjugaron en una obra de arte que constó de dos elementos: el interno y el externo.

David Mora puso el elemento interno es decir la emocion del alma del artista. David tuvo la suerte de de encontrarse con "Malagueño" de Alcurrucén, (luego vamos con él), y su "emoción" tuvo la capacidad de provocar otra emoción, que aunque muy distinta es, en el fondo, bastante similar, es la emoción del alma del espectador.

Nos han contado que el alma está unida al cuerpo, Ayer tarde tuve ocasión de corroborarlo porque solo de esa manera se pueden recibir las vibraciones a través del sentimiento de un torero y de la embestida poderosa de un toro como "Malagueño". Me gustaría poder expresarlo con palabras, pero no puedo, es superior, solo se que hubo una conjunción Hombre, Toro, Espectadores, y Cielo, y Tierra si se quiere, que me acercó algo más a intuir lo que es el sentimiento frente a una obra de arte, ese puente, ese nexo de lo inmaterial a lo material (de David Mora y "Malagueño a nosotros, los espectadores).

El elemento de la obra que, ahora sosegado y rememorando sensaciones vividas ayer, me hacía emocionarme era el contenido mismo. "Malagueño", de Alcurrucén, era pura vibración anímica para mí, y para muchos. Cuando un toro bravo no provoca eso, no puede existir obra taurina alguna. Por ello cada arrancada del "Núñez" era un sentimiento de placer, de plenitud e inquietud. Cuando se producía el embroque, el vibrar se convertía en serenidad en la muleta de David Mora.

Cuando se produce esa unión, la emoción que produce la Tauromaquia jamás se agota, si no que es una emocion que se amplía. Participamos del dramatismo de una obra de arte taurina bien conducida, propiciada por un toro bravo y encastado. Porque en los toros la emoción se ofrece cuando la creación es llevada al filo inestable de una combinación perfecta, donde el riesgo es extraordinariamente grande, y se logra la "victoria" apurando las últimas reservas internas de toreo que queden tras el esfuerzo.

La belleza volvió a lograrse ayer en un juego deslumbrador de un hombre, David Mora, y un inmenso toro, "Malagueño", de Alcurrucén, de manera estética, y cuando se logra así, se engrandece la Tauromaquia.

David Mora y 'Malagueño' de Alcurrucén ayer en Madrid. Juan Pelegrín para las-ventas.com

martes, 24 de mayo de 2016

BREVES APUNTES SAN ISIDRO 2016."Yo tengo un Master en novillero"


Hoy no voy a escribir el breve apunte de la tarde de ayer en San Isidro. Hoy no me apetece plasmar lo que pienso de cómo, novilleros técnicos y fríos, desperdiciaron las oportinidades que los novillos de La Ventana de el Puerto les ofrecían. No tengo ganas de criticar la incoherencia llevada hasta el extremo de que cronistas les justifiquen con sentencias 'buscapublicidad' como "novillada, más cerca de ser muy mala".

Hoy no me da la gana hacer un texto para decir que los que se equivocaron fueron los novilleros porque a Madrid no se viene con pulcritud de misa dominical, sino con ropa de lunes, de "tajo". No se puede pasar por Madrid como el que va a pedir cita en el centro de salud. Hay que apostar. De verdad que me quitaron ilusión para hacer este texto, por desafinados, por no acertar en terrenos, en ganas, en, permítaseme, "locura" adolescente para terminar la tarde cual soldado tras una batalla, (todavía hay quien dice que pusieron, raza...de gato de angora, debió ser).

De verdad, que no quiero escribir este texto, donde decir que me quedo atónito al ver que nadie admite la dura realidad de que estan creando Masters en las Escuelas Taurinas, pero están dejando a un lado la Formación Profesional. Toreros de traje pulcro, de toro cómodo, de pase largo y despegado, y muchos triunfos en plazas con poco criterio, una vida cómoda. Lo de fajarse...ya habrá algún pobrecillo que no pase el tribunal ese del "Bieeeen, Toreraso", y tenga que buscarse el oficio.

En fin, como no quería escribir este texto, tampoco voy a terminarlo diciendo que hay novilleros con suerte, estrella, con ambiente entre los taurinos, pero que la historia de la Tauromaquia, está marcada por hombres y chavales victoriosos, que hicieron época, entrentándose con arrojo a novillos con las posibilidades de los de ayer, de La Ventana del Puerto, que si es cierto que no fue un derroche de calidad, pudo poner a funcionar a los tres novilleros si hubieran estado en eso, en novillero.


Foto:
Joaquín Galdós ayer en Madrid. Juan Pelegrín para las-ventas.com

lunes, 23 de mayo de 2016

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS SAN ISIDRO 2016."Paco Ureña. La victoria los sentimientos"


Es difícil explicarlo. Recurro a Delacroix para quien el arte expresaba emoción, de "naturaleza interna". Así me sentía ayer al terminar sendas faenas de Paco Ureña en Madrid. Es verdad que pudo no ser, o sí, rotundo en sus labores pero sí representó una victoria de las fuerzas de los sentimientos sobre los hechos. Cada pase liberaba la fantasía de los hechos, y creó un arte, en palabras del pintor francés, cuya "emoción se dirijió a la parte más íntima del alma".

Toreros como Paco Ureña unen, y apartan a la vez a mi persona de cierto público. Ese público que es ciego a esta especial relación del arte de torear con la emoción, pero que toma partido por el toreo bullicioso y festivo, de mil pases y algo de toreo. Ese que triunfa en estos momentos en la mayoría de los cosos: Un arte ingenuamente poderoso. Paco Ureña, con una cornada interna, se empeñó en hacer explícito el poder mágico de la emoción y el toreo. Acostumbrado yo, a un toreo donde apenas queda misterio, llega este menudo murciano, y muestra la verdad, asegurándonos que sí, que sí que lo hay que el toreo, cuando se hace de verdad, es en sí mismo misterio. Torea con la emoción no vista pero profundamente experimentada, la que comunica.

Esa es la fuente de la nobleza del toreo, de la sobrenaturalidad. Todavía hay quien lo critica, pero esto se basa en las emociones, y el toreo de Paco Ureña, por verdadero, por desgarradamente templado, posee el don del poder invisible e interno que tiene la libertad artística de cada uno, para hacernos sentir.

Hay quien le comparan con otros "bluf" del toreo, pero Paco tiene algo para no serlo. Paco Ureña tiene sensibilidad para seguir dejandonos emociones. Gracias a toreros como él, podemos ver que el arte de torear es algo más que un triunfo realista dando pases. Las masas que acuden a presenciar ese triunfalismo ya aceptado de antemano, inevitablemtente se quedan con la concepticón materialistas de las orejas, las Puertas (no tan) Grandes de muchos toreros. Pero yo, equivocado o no, me quedo con la verdad del toreo, porque otros toreros carecen de la sensibilidad con que torea Paco Ureña, porque soy sendible también a la emoción, y porque con los naturales que receta Paco, me considero un privilegiado al sentir el misterio del arte de torear en un mundo del toro, donde cada vez se carece más del ingenio necesario para hacer llegar y para captar, la esencia de la emoción.

Foto:
Paco Ureña ayer en Madrid. Juan Pelegrín para las-ventas.com

viernes, 20 de mayo de 2016

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS SAN ISIDRO 2016."También quiero toros como "Pituso", de Valdefresno"


Saltó al ruedo el manso. "Pituso", un sobrero de Valdefresno de estampa protitípica de mediados/finales del siglo XIX (por lo visto en fotografías, daguerrotipos, litografías y grabados...suponemos era así), y con su comportamiento, según avanzaba la faena, lejos de enojarme y desistir, me iba pareciendo más interesante por requerir otras lidias.

En esto de las artes del toro, sigo convencido (equivocado o no, pero dejadme que me equivoque), de que una de las causas del abandono de muchos espectadores, es que no se han preocupado por, unos de enseñar, y otros de conocer, que existen multitud de lidias. Ya no se aprecia el mando sobre esa embestida, el toreo sobre las piernas, las faenas cortas pero intensas por peligrosas...En este sentido debo inculpar a los artistas, toreros, de hoy día porque se han encargado de inducir al espectador a que sólo la Tauromaquia del pase en redondo, la del adorno pinturero, la del poder ante toros, desde el tercio de varas, ya podidos, es la válida. No se han preocupado por conocer, y dar a conocer otras artes. Para ellos, y para el inmenso público el toro de Valdefresno de ayer es inválido, intoreable, rechazable, pero lo peor es que para el público que les sigue, si no sale el toro noble al que puedan dar 50 pases de muleta, no vuelven.

La prensa taurina, la mayoría y salvo honrosas excepciones, no ha contribuído como debiera a crear el gusto por todas las formas del arte de torear. Es terrible porque es el vehículo que transimte las ideas, las comunica, y tiene el rivilegio de la iniciativa y popularidad entre los aficionados. El público aficionado a los toros, con la lectura de las crónicas, aprende y califica los toros y a los toreros. Sería el medio para enseñar otras lidias como la de ayer, saber que hay otros toros que los del "carril". El periodismo taurino, además de "acompañar" en alabanzas a las figuras y las ganaderías que a ellos más les son afines en su triunfo, deberían ilustrar, ganaríamos todos.

El gusto de muchos aficionados aumentaría, y si no saltan al ruedo los toros de los 50 pases y las faenas "de arte", también valorarían cualquier lidia, ahora se van. La apertura de gustos y conocimientos, unirían, harían adelantar el arte de torear inmensamente, y la vista de todo tipo de lidias crearía una riqueza inmensa.

Por eso, mi defensa a ultranza de la Tauromaquia de todos tipo de toros, de toros como el de Valdefresno, también, y toreros que sepan superar todas las dificultades, en definitiva que sepan LIDIAR, para poder llamarlos MAESTROS, Enrique Ponce lo es.

Foto:

Desplante de Enrique Ponce frente a "Pituso" de Valdefresno ayer en Madrid. Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

jueves, 19 de mayo de 2016

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS SAN ISIDRO 2016. "Alejandro Talavante y el sfumato del cambio de mano"


Hizo falta sólo un momento, uno solo, un cambio de mano de Alejandro Talavante para imprimir una emoción en mi persona, que se asemejó mucho a la que obtengo cuando estoy ante una obra de Leonardo da Vinci, o de Andrea del Sarto, o Giorgione y su sfumato. Me explico.

El Sfumato, es una técnica pictórica a través de la cual se quería dar impresión de profundidad aumentando varias capas de pintura muy delicadas. Se daba así, a la composición, unos contornos imprecisos. Leonardo da Vinci, la describía como "sin lineas o bordes, en forma de humo o más allá del plano de enfoque".

Pues bien, Alejandro Talavante, en un momento de la faena, dio la espalda al tercer toro de la mansa y descastada corrida de la irregular y a veces sobrevalorada ganadería de Fuente Ymbro, y comenzó un circular que se convirtió en cambio de mano que, al no ser limpio, le faltó cierta nitidez, pero lo realizó con una cadencia y despaciosidad tan incierta como colosal, que nos estimuló a todos las emociones.

Alejandro, como Leonardo o Giorgione con su sfumato, renunció al contorno duro y técnico del muletazo: la linea y al movimiento recto y acusado de las telas. Con su sfumato creó algo transicional, despojó de límites el lance, restó rigidez. El vaporoso cambio de mano, hizo permeable la estética entre él y nosotros los espectadores. Con la tela hizo que nos olvidáramos de que había toro, ¿Alguien se acuerda cómo embistió el toro en ese momento?, yo no. Yo tengo grabado en la mente el sentimiento que me produjo, esa suave corriente que llega a oprimir físicamente, (inciso para explicar que esto solo lo sentimos los aficionados a los toros ante una obra de arte sublime en el ruedo, hace falta alma).

Alejandro, como los grandes maestros renacentistas del sfumato, no inventó nada nuevo, pero creó una expresión en ese lance que forjó un vínculo con el alma del espectador solo perceptible cuando se está frente a una obra de arte taurina. Por eso somos privilegiados y especiales, al poder emocionarnos ante el San Juan Bautista de Leonardo y hacerlo de manera especial ante un lance en una plaza de toros.

Imagen:
Momento del cambio de mano de Alejandro Talavante ayer en Madrid y el sfumato del San Juan Bautista de Leonardo da Vinci, Museo del Louvre. (1508-1513). Foto: Juan Pelegrín para las-ventas.com

martes, 17 de mayo de 2016

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS SAN ISIDRO 2016. ¡Gracias Novilleros!


Hacía tiempo que no me sentía lleno, pleno, al término de una novillada en Madrid. Lo primero es desear una pronta recuperación tanto a Filiberto como a David Adame, les necesitamos.

Me sentí pleno porque presencié eso, una novillada. Antaño los novilleros que venían a Madrid por San Isisdro tenían claro que eran "aprendices", que ni podían ni sabían torear, solventar, incluso andar como una figura del toreo, porque simplemente no lo eran, (y siendo duramente realista, muchos jamás lo serían).

Recordaba la humildad del aprendiz de artista. Ellos saben que el talento y la habilidad para el arte de torear se tienen que desarrolar. Innato es el valor, pero el talento para el toreo no se tiene por arte de magia desde el nacimiento. Lo primero es interesarse por aprender, por creerse lo que se es, un aprendiz. Estar motivado aún cuando los novillos que tengas delante sean mansos y encastados, peligrosos, con los que hay que apostar, como los de ayer de El Montecillo, interesante novillada también. Tanto Filiberto, como Juan de Castilla, y David Adame, se dejaron el "halo", o mejor el "halito" de figurita, que muchos novilleros nos transmiten, en el hotel,y me quito el sombrero ante ello.

Ayer fueron sabedores que todo aprendiz evoluciona, y por ello no les pedimos la maestría superior, (aunque algunos como David Adame, ya dejen atisbos del gran torero que puede llegar a ser). Tuvieron claro que su estilo irá mejorando con la práctica, y que no hay que renegar de la condición del novillo, por malos que sean, por mansos, por encastados, por pegar tornillazos...todo sirve para aprender.

Lo que nunca debe faltar es corazón, eso es lo que nos llena de un novillero. Que nunca sean tímidos a la hora de estar delante del toro, de improvisar una suerte espontáneamente, eso da una viveza y frescura a la obra y liberarla de su rigidez y academicismo. Hay que ser valiente e intuitivo.

Termino dando las gracias a los tres chavales de ayer, por volverme a hacer creer en el novillero, en el arrojo, en el corazón...que es lo primero. Y recuerdo a aquellos que ya tienen el "halo" de figura del toreo que los grandes Artistas fueron aprendices en los Talleres de los maestros, ¿O acaso creeís que Velázquez no tuvo que preparar lienzos, pigmentos, y limpiar pinceles en el taller de Francisco Pacheco antes de pintar las Meninas?

Imagen:
Momentos de la "batalla" Filiberto, Juan de Castilla y David Adame ayer en Madrid. Fotos: Juan Pelegrín para las-ventas.com

viernes, 13 de mayo de 2016

BREVES APUNTES ARTÍSTICOS SAN ISIDRO 2016: Los nacidos y los no nacidos para el Arte


El problema es que no expresa nada, no produce en el espectador ningún sentimiento. Lo inexpresivo en cualquier arte plástica, (en cualquier arte), se suele deber a una mala ejecución, sumada a una forzada, (rayando lo mecánico), composición. A la incapacidad del artista de sacar lo que interiormente desea, (no dudo que quiera toear bien pero no puede), no todo el mundo está capacitado para ser artista, ingeniero, actor, periodista, etc.

Pero volvamos al arte. El artista es un ser privilegiado, con una mayor sensibilidad, una "antena" más alta que el común de los mortales. Lo fundamental del arte, son los sentimientos y las emociones. El arte es sentimiento, y si bien es verdad que ayer no tuvo un lote más o menos propicio para desarrollarlo, se palpa que su toreo apenas alberga ni transmite emoción estética alguna. Un arte "sin alma", sin "angel", artesano y metódico, en definitiva desangelado...Hablaba de El Capea.

Por el contario, hay artistas que tienen la capacidad de expresar ideas interiores y sentimientos, a sacar los efluvios de su corazón. Aparte de eso, tienen un buen hacer. Conoce, siente, saber hacer, contiene estética, elementos que requiere un artista del toreo para llegar al tendido. Se nota, y se siente en las formas, en pases que generan belleza. Torear es la forma prioritaria y la belleza su exigencia fundamental. Morenito de Aranda lo busca porque lo tiene dentro y no tiene problemas en compaginar sus intenciones interiores con su buen hacer exterior.

En el quinto toro, el único con posibilidades de una infumable corrida del Ventorrillo, sirvió para que Jesús Martínez Barrios, Morenito de Aranda, realizara una bella faena, con acabado estético y plástico.

Por tanto, el arte no está al alcance de todos, a tener sensibilidad estética y corazón suficiente  para realizar el toreo. El año que viene lo volveremos a comprobar, porque Pedro, vuelve, como el del anuncio de la Navidad.

Imagen:
El Capea, mecánico en un derechazo. Morenito al natural con sentimiento. Fotos: Juan Pelegrín para las-ventas.com
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